La palabra “empoderamiento” carecía de sentido pero allí estaba Rosa Esteva para ejercerla en la Barcelona de los 80 al frente de su Mordisco, el primero de los 26 restaurantes del Grupo Tragaluz. A la persona y a su visión le rindió este jueves tributo Barcelona en un Saló de Cent abarrotado, del alcalde Collboni al último mono.Y más que homenaje formal fue una declaración colectiva de amor a una mujer, hoy octogenaria, que contribuyó a transformar Barcelona “creando espacios donde pasa la vida de una ciudad”, en palabras de Jaume Collboni.Baño de cariño a la fundadora del Mordisco y otros “espacios dónde pasa la vida de una ciudad”El restaurante Mordisco del pasaje de la Concepció abrió en 1986 anticipando tendencias en la forma de comer gracias al genio y figura de Rosa Esteva, que sin un marido sustento y cuatro hijos en edad de estudiar se empeñó en abrir un restaurante innovador donde incluso las mujeres solas –rara avis en los restaurantes del siglo XX– se sintieran a gusto (no digamos ya los hombre solos).El ser humano carecía de móvil y a la gente le daba por charlar con los demás. “Un sitio donde comer algo bueno y rápido y donde los que comían solos no se encontrasen solos”, resumió el alcalde de Barcelona.El Mordisco fue el “aquí estoy yo” de Rosa Esteva en un panorama de la restauración poco paritario. Siguieron otros hasta culminar con la joya de la corona, el hotel Omm, tan animado y acogedor que no parecía un hotel de lujo para visitantes sino el hogar del barcelonés y la barcelonesa alegre.El alcalde Collboni entregó una placa a Rosa Esteva, fundadora del barcelonés Grupo TragaluzXavi JurioEl homenaje se debió a una exitosa colaboración del sector público y el privado y cuando Rosa Esteva hizo su entrada, en silla de ruedas, el Saló de Cent se vino abajo, algo que casi consigue Javier Mariscal, uno de los primeros colaboradores en la aventura de Esteva, con su alocución irreverente, inapropiada y, en consecuencia, hilarante en la que ensalzó la decisión de Rosa Esteva de no quedarse en “mamá que fabrica hijos y juega al bridge” para optar por “complicarse la vida a lo bestia”.Amigos y colaboradores hicieron uso de la palabra, con el periodista Xavier Mas de Xaxás en maestro de ceremonias aunque los formalismos apenas tuvieron espacio, al modo del sello del Grupo Tragaluz. Todo en una atmósfera muy de la Barcelona preolímpica, rica en vitalidad, gente con empuje y elevadas dosis de personalidad porque todo les parecía que estaba por hacer.“Rosa es creadora y lo envuelve todo”, señaló el diseñador Mario Eskenazi, una forma de suavizar la huracanada determinación de Rosa Esteva porque todos sus establecimientos reflejasen sus virtudes de anfitriona y el cosmopolitanismo de quién viajó de niña y de tonta ni un pelo. Clementina Milá, colaboradora leal, recuerda en un fragmento del documental de Poldo Pomés que llegaron a probar 150 cruasanes hasta dar con el elegido...Catalizadora, exigente como pocas y dotada de una visión única. Así la definió Josep Roca, que tuvo en el Omm la primera delegación del Celler. “Rosa tenía sus aguijones y sus cojones”, frase que escrita pierde mucho.Para el enólogo Álvaro Palacios, “in Rosa veritas”: una mujer cañera, moderna y poseedora de una mirada única.Sin hablar -cosas de unas molestias vocales–, Rosa Esteva se apropió del Consell de Cent. Su nieta Ale leyó un mensaje breve de Rosa, rodeada de su familia, con una frase final que resume su trayectoria: “¡mi familia sois todos!”. Diseñadores, cocineros, periodistas, arquitectos, la fauna de la Barcelona olímpica.Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.