Cada 25 de Mayo, entre el locro humeante, el chocolate caliente y las rondas de mate, hay un clásico dulce que vuelve a ganar protagonismo en las mesas argentinas: los pastelitos caseros. Con su exterior crujiente, sus capas hojaldradas y su centro de membrillo o batata, este emblema de la gastronomía nacional atraviesa generaciones y conserva un lugar privilegiado en las fechas patrias, las meriendas familiares y las mesas dulces. El secreto de la paella perfecta: la receta de Doña Petrona para lograr el punto justo Aunque los domingos por la tarde también parecen hechos para disfrutarlos, pocas recetas despiertan tanta nostalgia como estos dulces fritos de tradición criolla. Su origen exacto no está completamente documentado, pero distintas versiones históricas los ubican en la cocina colonial rioplatense, donde comenzaron a elaborarse artesanalmente y a venderse en calles y plazas. Con el tiempo, se convirtieron en una preparación inseparable del recetario argentino y en uno de los sabores más asociados a las celebraciones patrias.
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