Organizar un viaje por Salamanca es adentrarse en una de las provincias con mayor dinamismo cultural y patrimonial de España. Más allá del color dorado de las dos catedrales de su capital, de la imponente Plaza Mayor o de las míticas torres de la Clerecía, para captar la verdadera diversidad de esta tierra, es necesario salir de la capital e ir hacia el sur. Esta ruta es un viaje fascinante entre los pueblos amurallados y las densas masas forestales que conectan el señorío defensivo de Ciudad Rodrigo con el entorno montañoso de Béjar.

Ciudad Rodrigo: palacios entre murallas

Conocida como Miróbriga, Ciudad Rodrigo emerge al suroeste de la provincia como una de las plazas fuertes más imponentes de la frontera salmantina. Su fisonomía es un reflejo de su doble condición: un baluarte defensivo inexpugnable y, al mismo tiempo, el señorial hogar urbano de los grandes linajes de la nobleza castellana.

El alma de la ciudad está ligada a su Muralla, un recinto medieval que se cierra en su punto más alto con el Castillo de Enrique II, un imponente alcázar que hoy funciona como Parador Nacional. Tras la Guerra de Sucesión, el perímetro se reformó por completo, dando lugar a su característica forma estrellada con fosos, revellines y cañoneras. Para cruzar este muro defensivo, la villa conserva seis de sus puertas históricas: