De la plaza Mayor a Casa Lis, sin olvidar sus dos catedrales y la Universidad, las paradas que justifican que la ciudad vieja sea patrimonio mundial de la Unesco
“A andar por andar, a caminar sin prisa trenzando la mirada con el paso, aprendí en Salamanca”. Las palabras de Carmen Martín Gaite, la escritora universal nacida en esta histórica ciudad en 1925, invitan a recor...
rer sus empedradas calles mientras descubrimos los rincones de la mágica localidad charra. Con la Universidad más antigua de España y una de las más antiguas de Europa, fue nombrada patrimonio mundial por la Unesco en 1988, ya que su casco histórico esconde edificios de singular belleza y un valor arquitectónico incalculable. Estos son los impepinables.
De estilo barroco, tiene forma de rectángulo irregular y fue diseñada por Alberto Churriguera en el siglo XVIII. El propio Unamuno describió la plaza Mayor de Salamanca como “un cuadrilátero irregular, pero asombrosamente armónico”. En las enjutas de sus 88 arcos podemos ver unos medallones en cuyos relieves aparecen figuras importantes de la historia de España.
Centro neurálgico de la vida salmantina y punto de encuentro y reunión de estudiantes, turistas y locales, es habitual quedar debajo del reloj del Ayuntamiento. En sus soportales se encuentran comercios y tiendas de productos típicos y multitud de bares y restaurantes donde tomar algo, así como en las terrazas cuando el tiempo lo permite. Pero si hay un lugar icónico aquí, ese es el Café Novelty, abierto en 1905. Un café literario en el que se han reunido escritores de la talla de Martín Gaite o Agustín de Foxá. Otro ilustre visitante fue Gonzalo Torrente Ballester, tan habitual que, tras su muerte en el año 2000, se instaló como homenaje una estatua de bronce en su rincón favorito del salón.






