Visitar la ciudad cántabra y costera de Suances es mirar, repetidamente, desde arriba y a lo lejos, y maravillarse por su horizonte de mar, acantilados y prados verdes que ofrecen un espectáculo natural que alegra la vista y el espíritu. También podemos practicar la mirada más cercana: como en toda la costa cantábrica, a cada paso aparecen macizos de hortensias que, en época de floración —de finales de primavera a principios de otoño—, son una alegría para los sentidos. Suances, un pueblo de 9.100 habitantes que triplica su población en verano, espera al visitante con una propuesta imbatible: playas de calidad, una naturaleza que invita a largos paseos y, por supuesto, su gastronomía local y la de su entorno. Y en sus alrededores, Santillana del Mar, Comillas, Santander o el Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón. Hay entornos que permiten ampliar la estancia más allá de un día o dos.
La mañana puede comenzar desayunando en El Castillo de Los Locos, sobre la playa homónima. Pero aquí otra opción puede ser también comer o, si se quiere disfrutar de la puesta del sol, un picoteo a la hora al atardecer o una cena. A los pies del Castillo, con una bajada que no es la más cómoda ni fácil del mundo, está la playa de Los Locos. Son 500 metros de arena fina y oleaje bravío, que hacen del lugar un entorno ideal más para los surfistas que para los bañistas de calma y jornada tranquila.






