A Cantabria le sobran alicientes para ir en cualquier época del año, pero en otoño sus bosques caducifolios son una excusa maravillosa para viajar en busca de...
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ese efímero, pero sensorial, momento en que las hojas cambian de color antes de morir.
Estos son cinco lugares en esta comunidad del norte de España donde disfrutar al máximo la estación que está a punto de empezar.
Una de las mayores manchas de hayas y robles, los protagonistas por excelencia del otoño atlántico, se encuentra en las cuencas del Saja y del Nansa, dos ríos que nacen, respectivamente, en la sierra del Cordel y en Peña Labra. Forman una comarca natural repartida entre 12 municipios, en el centro de Cantabria. Una de las mejores maneras de disfrutar de ese espectáculo de color es a pie por el GR 71, el sendero de gran recorrido señalizado con marcas rojas y blancas que, aunque ya está deshomologado, aún cruza toda la reserva del Saja-Nansa, empezando en Bárcena de Pie de Concha, y sirve como hilo conductor para plantear excursiones de una sola jornada.






