La Coll de Jou, la sierra de Milany, la Fageda d’en Jordà y el parque nacional de Aigüestortes se transforman en esta época del año en una orgía cromática
Aunque el clima predominante en la parte catalana de los Pirineos es el mediterráneo continentalizado, la cubierta vegetal varía drásticamente según la altitud, la orientación de las vertientes y su lejanía al mar. Gracias a eso crecen también bosques de caducifolias más propios del clima atlánt...
ico que en otoño se transforman en una orgía cromática.
Aquí van cuatro lugares para disfrutar de este fenómeno.
Una estrecha carretera de cinco kilómetros lleva desde Ribes de Freser, en la comarca del Ripollès (Girona), hasta la pequeña aldea de Bruguera. La pista, en continuo ascenso, es ya en sí un festival de color por el túnel vegetal que la envuelve. Pero el verdadero espectáculo aparece un par de curvas antes de entrar en Bruguera, cuando las casas de piedra del conjunto urbano y el bosque que tapiza toda la ladera de la sierra Cavallera componen una paleta de ocres, rojos y verdes difícil de superar. El pino silvestre a media altitud y el pino negro en cotas altas se mezclan con robledales y hayedos, que en estas fechas son de un rojo intenso. Los abedules, alisos y avellanos de zonas más húmedas añaden notas amarillas en la escena.






