Los derribos de Estébanes 12-14, el antiguo edificio de Correos del Portillo o el colegio de Jesús y María han vuelto a abrir en Zaragoza un debate recurrente sobre el abandono y la destrucción del patrimonio histórico de la ciudad. En apenas unos años han desaparecido o quedado sentenciados edificios renacentistas, ejemplos de arquitectura brutalista y conjuntos racionalistas mientras avanzan nuevas operaciones urbanísticas e inmobiliarias.
Pero estos casos recientes no son episodios aislados: forman parte de décadas de pérdida de memoria urbana en las que Zaragoza ha ido borrando buena parte de su patrimonio civil, industrial, arqueológico y arquitectónico, desde Averly y los palacios renacentistas del casco histórico hasta barrios enteros transformados por el desarrollismo y la especulación.
Los casos más recientes han sido especialmente polémicos. Entre 2025 y 2026 se produjo el derribo de Estébanes 12-14, en pleno corazón de El Tubo. El inmueble, con origen en el siglo XVI, llevaba décadas degradándose mientras asociaciones como APUDEPA denunciaban una ruina inducida por abandono. Tras el colapso parcial de la estructura, el Ayuntamiento declaró la ruina inminente y ha autorizado su demolición completa, incluida la fachada histórica. En esta calle se habla de construir 28 pisos turísticos.









