Las valiosas piezas pictóricas medievales, robadas en 1993, permanecen desaparecidas con miedo a que hayan sido destruidas
Las conversaciones en Arcenillas (Zamora, 450 habitantes) aluden a menudo a técnicas pictóricas centenarias, a la policía internacional Interpol y a uno de los más grandes expolios sacros de los últimos años. En las tertulias aparecen el nombre de Erik el Belga, el príncipe de los ladrones de arte, también teorías sobre qué pasó en la noche del 22 al 23 de noviembre de 1993 y por qué desde entonces no se sabe na...
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da de los cuatro retablos robados de este templo zamorano, donde se conservan y miman 11 originales más cuatro copias de las evaporadas. Enrique Rodríguez, de 38 años, recuerda la conmoción en el pueblo cuando descubrieron la ausencia. Él, experto en el valor de los retablos y su recorrido histórico, conoce de voces policiales la complejidad de recuperar este patrimonio arrebatado: o bien alguien lo guarda bajo siete llaves quién sabe dónde… o bien las piezas fueron destruidas ante la dificultad de colocarlas en el mercado dado su elevado prestigio. Arcenillas va creciendo en el mapa artístico zamorano, pero sigue sin saber nada de aquel robo, soñando con un posible hallazgo del tesoro, pero consciente de que cada día tachado aleja la esperanza de disfrutar de nuevo de su patrimonio.






