“Da cosa decirlo, pero con los Franco estábamos mejor”, espeta una vecina de Meirás, entre risueña y resignada, cuando se le recuerda esa gran victoria para el pueblo que fue el rescate público del pazo después de más de ocho décadas, desde 1938, en manos del dictador y sus herederos. Ella ha entrado al recinto desde que la gestión es pública y ha podido ver muy poco, muchas menos estancias que algún pariente que había visitado este Lugar de Memoria Democrática antes de serlo, cuando lo gestionaban los veneradores de Franco. A los colectivos memorialistas, alma y empuje de esta reivindicación histórica de Galicia, se les ha acabado la paciencia. Creen que, tras la sentencia del Supremo que confirma la titularidad estatal, el Ejecutivo central ya no tiene excusas para mantener en hibernación y cerradas a las actividades las históricas torres del municipio coruñés de Sada. El golpe de efecto del Gobierno de Sánchez entre 2019 y 2020, cuando se precipitaron sonadas decisiones para reparar a las víctimas del régimen (exhumación de Franco, reclamación judicial de Meirás) se ha quedado en punto muerto mientras el caserón permanece custodiado por vigilantes de seguridad que pone el Estado y que se relevan en el recinto las 24 horas.De momento, el Ayuntamiento de Sada se encarga de gestionar y de costear (con una guía y un vigilante de refuerzo) las demandadas visitas turísticas. Meirás tiene tirón, despierta interés, curiosidad y también morbo en toda España y en el extranjero. Por la semana, la guía, Marta Vidal, enseña y cuenta los restringidos espacios que le permiten enseñar y contar a grupos especiales como pueden ser colegios, sobre todo a partir de la primavera. El fin de semana es, en cambio, el momento del público general. Meirás admite, en dos turnos matinales, sendos grupos limitados a 20 personas, únicamente sábados y domingos previa reserva de cita por internet. Para las próximas semanas están todos los huecos prácticamente ocupados y, según augura Carlos Babío, presidente de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña (CRMH), en verano nadie que viaje a Galicia tendrá posibilidad de ver Meirás, porque “en breve” todas las fechas estarán agotadas. El alcalde de Sada, Benito Portela (Sadamaioría), espera, sin embargo, que se puedan ampliar las citas de fin de semana “al viernes”.El público, normalmente, queda satisfecho con la información que recibe en la visita, pero no con el itinerario amputado que se permite ver. La guía, que lleva años empapándose en la historia del lugar, muestra varios rincones de los jardines, la capilla y el vestíbulo que da acceso al pazo, mandado edificar a finales del XIX por Emilia Pardo Bazán. Sin embargo, por una orden que viene de mucho más arriba y que los vigilantes que controlan las cámaras cumplen a rajatabla, no se pueden ver otras estancias más íntimas y elocuentes como la biblioteca del dictador o los salones nobles que sí se veían cuando las excursiones corrían a cargo de la Fundación Francisco Franco. Aunque a regañadientes y con estrepitosos periodos de insumisión, la familia del dictador estaba obligada a recibir a los turistas al menos cuatro días al mes, por tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC) declarado en 2008.Hasta hace poco en Sada se entendió que el Ejecutivo central fuese cauteloso y negase la realización de actividades (como congresos, cursos, investigaciones, conciertos) más allá de unas visitas limitadas prácticamente al exterior. Era propietario del inmueble, pero solo provisionalmente, y cualquier deterioro podría dar pie a nuevas reclamaciones si finalmente los Franco volvían a adueñarse de Meirás. No obstante, tras la esperada confirmación en marzo de la titularidad estatal por parte del Supremo (que también reconoció el derecho de la familia a ser indemnizada por el mantenimiento, durante años, del pazo), históricos reivindicadores de las Torres como el Bloque Nacionalista Galego (BNG) y la CRMH azuzan al Gobierno. Piden resucitar la comisión de coordinación entre administraciones para la gestión y usos del pazo, además de otra de carácter científico-técnico con especialistas, que figuran desde hace un lustro sobre el papel, en un protocolo inicial, pero nunca llegaron a constituirse. La última voz en sumarse a la oleada de impaciencia ha sido la del alcalde de Sada, que este mes firmó una carta dirigida a las demás instituciones implicadas y personadas en el juicio contra los Franco (Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, Xunta de Galicia, Diputación de A Coruña y Ayuntamiento de A Coruña) pidiendo la convocatoria “a la mayor brevedad posible” de esa ansiada comisión. En la misiva dirigida al ministro Ángel Víctor Torres, Portela le recuerda que el fallo definitivo del Supremo supone “un hito histórico para la memoria democrática, para Galicia y, de manera muy especial, para el Ayuntamiento de Sada”. La resolución judicial, sigue la carta, “abre una nueva etapa” que obliga a “avanzar en la definición compartida del futuro del Pazo, de sus usos y de su modelo de gestión, garantizando que este responda a los principios de memoria democrática, participación institucional y vinculación con el territorio, así como el relativo a su titularidad, incluyendo su cesión a la Xunta de Galicia”. El regidor apela a la necesidad de “activar instrumentos de participación y diálogo con la sociedad gallega y, muy en especial, con el movimiento memorialista”.En una respuesta parlamentaria al BNG, el Gobierno reconoció en abril que la comisión interinstitucional será la que decida el destino definitivo del inmueble y la posibilidad de su “cesión modal” a la Xunta de Galicia. Enseguida, la CRMH de A Coruña le recordó que la vigencia del protocolo inicial, “manifiestamente incumplido por el Estado”, era de cuatro años y ya caducó, por lo que ahora tocaría “actualizarlo” para dar sustento a la esperada comisión. El colectivo cívico que más luchó por Meirás exige además que,en los próximos pasos que se den, se “garantice la participación real de la sociedad y el memorialismo en la toma de decisiones” y que los trabajos comiencen “sin más demora”. “No existe ya ninguna justificación para que el Estado impida las visitas públicas al interior de las Torres y otras dependencias del Pazo”, recalca la CRMH.Se multiplican los nostálgicos de FrancoEl alcalde de Sada cuenta que el consistorio “refuerza” con un vigilante las horas de visita. El guardia acompaña al grupo en su recorrido porque, como recalca la guía, ella trabaja con una “materia muy sensible”. Su relato destaca la figura de la primera propietaria, Emilia Pardo Bazán, y explica los avatares de Meirás “de la forma más neutra y correcta posible, respondiendo a todo pero sin adjetivos” porque “la herida sigue abierta”, dice. Otras guías turísticas de otros lugares le han llegado a comentar a Marta Vidal que no envidian “para nada” su trabajo porque a ella le toca actuar de parachoques —o escudo humano— cuando, como ya ha ocurrido, algún “infiltrado” en alguna excursión se pone “violento”. Al principio no tanto, pero de un año a esta parte “esto va cambiando a peor”, confiesa. Se han multiplicado los nostálgicos de la dictadura, personas que llegan “ensalzando al Generalísimo” y “cada vez más niños” que gritan “viva Franco” o “con Franco vivíamos mejor” con “el brazo en alto”. Lo ven en TikTok, y algunos también en sus casas. Las niñas, en cambio, no suelen hacerlo. “Aquí viene gente de todo tipo, mucha bien informada y otra que no sabe nada del proceso judicial que hubo”, cuenta, “es un lugar muy mediático; las visitas siempre se llenan, y hay gente de todas partes... Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana... y sobre todo madrileños, ¡yo creo que han venido ya todos!“, bromea. Además, a Meirás acude mucha gente de Sada, y de la comarca. Vecinos a los que antes ”les dolía” aquel lugar y que mientras estuvo en manos de la Fundación Franco no quisieron pisarlo.