Fue, como hoy, un primer lunes de agosto de hace 63 años cuando los Franco culminaron la artimaña para quedarse con la Casa Cornide de A Coruña. Carmen Polo, esposa del dictador, aprovechó su tradicional veraneo en Meirás para hacerse con este valioso edificio ante notario el 6 de agosto de 1962. El caserón del siglo XVIII era propiedad del Ayuntamiento, pero gracias a una maniobra de los acólitos de Francisco Franco fue privatizado y se puso en manos de la familia que mandaba en España. Más de seis décadas después, sus herederos han abierto por primera vez las puertas de la mansión al público este lunes, obligados por ley tras su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) y después de fracasar en su intento de evitarlo a base de tretas.
Los Franco intentaron burlar la norma que les obliga a permitir visitas al menos cuatro días al mes alegando ante la Xunta que la Casa Cornide era “vivienda habitual”. Los técnicos autonómicos rechazaron la excusa por inverosímil apelando a su mal estado de conservación. Con una multa de 3.000 euros mediante, los herederos del dictador han acabado claudicando. Lo han hecho después de que el pasado junio les cayese una sentencia del Tribunal Supremo que establece que deben devolver las dos estatuas del Pórtico de la Gloria que tienen en su poder. Esta mansión ubicada en la Ciudad Vieja de A Coruña se ha convertido en el siguiente objetivo de los colectivos vecinales y culturales que desde hace años presionan a las administraciones para revertir el expolio de la familia Franco en Galicia.






