En diciembre se cumplirán cinco años del histórico fallo de un juzgado de A Coruña que reconoció que los Franco usurparon el pazo de Meirás durante la transición a la democracia. De las celebraciones de entonces, tras una lucha de muchos años impulsada por los colectivos gallegos de memoria histórica, se ha pasado hoy a unas torres cerradas al público y donde solo se pueden visitar los jardines. El Gobierno ha dado este martes un paso para reabrir y resignificar como Lugar de Memoria Democrática la que fue residencia de verano de Francisco Franco y “al mismo tiempo expresión de la rapiña” del dictador y su familia. Pero lo ha hecho con las asociaciones memorialistas enfadadas por la falta de avances importantes. Reclaman “compromisos reales y garantías”, no “propaganda”.
La incoación de la declaración del pazo como Lugar de Memoria Democrática ha sido publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y el Ejecutivo ha organizado un acto en los jardines de Meirás para “celebrar el inicio del expediente”. Aunque fueron invitados los demás partidos, según fuentes de la Delegación del Gobierno, solo acudieron políticos socialistas además de representantes de entidades sociales y académicas. A las puertas de la finca, una concentración convocada por la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica de A Coruña ha reclamado “menos fotos y más memoria”. Demandan “un plan de usos públicos claros”, que la titularidad y gestión de la finca se transfiera a Galicia, y que se les dé voz en el proceso.






