El género Citrus pertenece a la familia Rutaceae e incluye los frutos de las especies de cítricos denominados comúnmente limones, aunque es importante mencionar que en Guatemala se denomina limones a las limas ácidas.
En el libro Recetas nutritivas que curan, de Editorial Océano, se menciona que por siglos se han conocido las propiedades medicinales de las plantas. En la historia existen documentos romanos, egipcios, griegos, persas y de otras culturas que demuestran que las plantas eran utilizadas para curar enfermedades conocidas.
La misma industria farmacéutica se basó en aislar estas propiedades para ofrecerlas en una forma más pura. Los herbolarios insisten en que la naturaleza dotó a las plantas medicinales de otros ingredientes que equilibran los componentes más potentes. Aunque son menos poderosos, trabajan de manera armónica con ellos.
Un artículo publicado en Prensa Libre describe que el limón fue introducido en el continente americano aproximadamente en el siglo XVI por los exploradores españoles y que, durante el siglo XVIII, se volvió indispensable entre los marineros, quienes lo consumían en abundancia durante sus largas travesías porque sabían que los protegía del escorbuto, enfermedad frecuente cuando existe una carencia de vitamina C (ácido ascórbico), provocada por la escasez de alimentos frescos en el barco y porque las provisiones solían pudrirse.














