Existen pocas comidas más agradecidas que una raja de melón fría, un buen trozo de sandía o un melocotón jugoso en pleno verano. Agosto aprieta con sus calores, pero no ahoga porque nos da el mejor momento de esas y otras frutas, como las ciruelas, los paraguayos o las nectarinas. ¿Tomarlas tal cual? Maravilla, a cualquier hora y en cualquier situación. ¿Usarlas en la cocina para postres, cremas, ensaladas o bebidas? Una forma inteligente de refrescar o añadir sabor. Aquí tienes unas cuantas ideas para introducirlas en el menú.
El aliño puede hacer la diferencia entre una ensalada del montón y una riquísima, y aunque me da la impresión de que no solemos tirar demasiado de los que son cremosos por estas tierras, lo cierto es que le dan una untuosidad muy atractiva. Esta ensalada de cogollos, pollo y melocotón podría ir perfectamente aliñada con una vinagreta simple y sería un plato fresquísimo, pero la combinación de ingredientes se viene arriba al añadirle la salsa ranchera.
Preparar unapanzanellaes realmente sencillo: piensa en ella como si fuese un gazpacho sin triturar. Ingredientes como el tomate, el pepino y el pan se acompañan de una buena cantidad de sal, vinagre, aceite de oliva y un toque aromático y fresco de la albahaca. Como en todo, variaciones hay miles: esta, en concreto, va a llevar una parte de sandía y un punto de mostaza para dar algo más de juego. Tomadla muy fría y veréis que no todo se hace tan cuesta arriba.







