10 fotos Berenice Fregoso Tamara Mares Entre semana, el equipo de la Academia Barba Azul ofrece clases de salsa y tango en el emblemático cabaret Barba Azul, ubicado en la colonia Obrera de Ciudad de México. Sus programas estelares, 'Ella me lleva' y 'Tango Queer', cuestionan los roles de género tradicionalmente impuestos en los bailes, marcados por una dualidad entre quien lleva, el hombre, y quien sigue, la mujer.Berenice FregosoAarón Jiménez, uno de los fundadores de la Academia, explica que la escuela nació a partir de su investigación sobre el baile con perspectiva de género. “Lo que soporta a los roles en el baile, en México y en muchos lados, son los clichés de género”, señala. Fue así que decidió reunir a un grupo de bailarines para crear una escuela que replanteara los roles en la danza.Berenice FregosoDania Fuentes es una de las profesoras de 'Ella me lleva', que se centra en enseñar a mujeres a ser tanto 'lead', el que guía, como 'follow', el que sigue. Ambos roles son un trabajo activo, asegura, contrario a lo que se suele enseñar en las academias de baile. “Bailar es comunicar, es estar presente”, comparte. “Un baile, desde esa conexión, siempre te da muchos regalos”.Berenice FregosoPara las participantes, este programa representa la oportunidad de no quedarse sentadas cuando quieren bailar, de ser ellas quienes inviten a sus amigas, hermanas y madres a disfrutar de una salsa compartida. Ana Luna, una de las estudiantes, reconoce que en su familia nunca vio la oportunidad de aprender a llevar y hacerlo ahora le ha hecho experimentar el baile "al revés".Berenice FregosoLa Academia toma su nombre del mismo cabaret Barba Azul, fundado a mediados del siglo XX. El recinto se ha transformado en la última década, pues antes estaba mal visto que entraran las mujeres y abundaban las 'ficheras', a quienes se les paga para bailar y platicar con clientes. Hoy, en el cabaret hay eventos para la comunidad LGBTIQ+, noche de 'ficheros' donde se invierte el rol de quién ofrece compañía y danza. Es, además, el hogar de la Academia Barba Azul. Berenice FregosoTodos los profesores partieron desde un punto en común: el amor por el baile. Para algunos, es libertad y refugio, mientras que otros lo asocian con recuerdos de su infancia como espacios compartidos con sus familiares y festejos íntimos, como en el caso de la maestra Ana Nieto. Esta pasión la transmiten a sus estudiantes, junto a ejercicios para fomentar el respeto y aprender a conectar con sus cuerpos conscientemente.Berenice FregosoEn el piso superior del edificio se llevan a cabo las clases de 'Tango Queer', una reinterpretación de este estilo de danza que tiene sus orígenes en Argentina. Los movimientos son lentos: el arrastre de los pies, vueltas que se construyen en los huecos que se abren entre las parejas.Berenice FregosoAlex Pacheco se ha capacitado como docente de tango, explorando el diálogo entre bailarines y el erotismo de esta danza, sin que por ello se caiga en estereotipos sexualizados. “Para personas LGBT y personas trans, en particular, que hemos tenido una relación muy conflictiva con nuestros cuerpos, el tango —para mí— es una herramienta somática de trabajo del cuerpo y de las emociones”.Berenice FregosoEstas clases brindan espacios seguros para aprender y desenvolverse, resalta uno de los alumnos, Juan Carlos Hernández. “[La danza] No debería de tener género, pero lo que más me ha pesado han sido los espacios en los que esperas más diversidad, más apertura, y siguen existiendo estas cuestiones de jerarquías y exclusión social”.Berenice FregosoAdemás de las clases, la academia Barba Azul organiza milongas abiertas a todo el público, en las que fomentan experimentar la danza desde la autenticidad, sin roles de género ni estereotipos. Solo prima el goce, el respeto y la ilusión de compartir una canción más.Berenice Fregoso
Bailar sin estereotipos, una academia de danza en Ciudad de México elimina los roles de género
La escuela Barba Azul reconfigura la salsa y el tango para generar espacios seguros para mujeres












