Tacones, mant�n, sombrero y dos claveles rojos en el pelo. Ol�. Huelo Sevilla y me pongo flamenca. Esta vez lo requer�a la invitaci�n, que conste: "Alfombra roja con toque flamenco", dec�a. Se ve que a muchas no les pareci� atractiva la idea. Yo, sin embargo, me rend� a la ocasi�n.

As� que, con mi vicio de ser la t�a buena de la fiesta, me embut� en unos pantalones de licra negros y me hice la torera para capear con arte a los tipos m�s desabor�os del sarao. Siempre los hay. Pero no nos atasquemos en lo feo. Vamos a lo extraordinario, que es lo que me seduce, adem�s de compartir el evento con amigas, claro. Eso es lo que garantiza la felicidad. Y el dolor de pies, no hay duda. (Volv� coja).No �ramos las protas, pero no se puede ir a medias por esta vida. As� que, en cuesti�n de segundos, nos vinimos arriba y nos hicimos las guapas. "Aqu� estoy yo", titular�a la velada. Porque como dec�a el fil�sofo Ralph Waldo Emerson, "la confianza en uno mismo es el primer secreto del �xito". Y nosotras, esa noche, y en general (no nos enga�emos), buscamos el �xito. Hay quien se conforma con menos, pero no es nuestro caso. Ya luego pagaremos psic�logos que nos hagan aterrizar en la tierra.Pero al l�o, que lo interesante no son nuestras taras, sino el fiest�n que mont� Netflix para despedir a uno de sus iconos de los �ltimos a�os. El lugar: Sevilla. Parte de la serie se hab�a rodado all�. Eso la convert�a en el escenario perfecto para contarle al mundo que s�, que esto es made in Spain. Que Espa�a produce con maestr�a y que de la industria americana s�lo envidiamos la pasta. Porque de ego y talento, como pod�is ver, vamos sobrados.As� que mis dos amigas y yo nos presentamos en la capital andaluza para aplaudir y apoyar el audiovisual espa�ol. Hab�a que estar arregladas a las seis de la tarde, el timing perfecto para ventilarnos a mediod�a unas gambas blancas, un buen caz�n y unas incre�bles tortillitas de camarones. Otro cl�sico espa�ol, dir�is. Pues os garantizo que all� sab�a de otra manera... "Cervecer�a marinera", apostillaba el local. Yo lo rebautic�: "Mi ed�n en Sevilla".Y tras la degustaci�n culinaria, recuperamos el ritmo. Pelu a las cuatro, brochazo a las cinco, a las seis est�bamos listas de acuerdo al plan. Con el labio bien rojo y la mirada felina. Paso, pose, selfie, flashes, gritos... �No es por nosotras? "NO". Pues vaya... El ambiente se rend�a a los participantes de OT, celebrities, actores, directores, influencers... Todos con la nariz bien alta y el discurso aprendido. Todos, como suger�a Emerson, con la confianza en alza.El siguiente hito fue un tapeo al aire libre mientras los protas amortizaban el photocall. Todo organizado. Todo se�alizado. Todo perfecto. Y cuando digo perfecto, es que en la ciudad no hubo carteles para guiarnos. All�, la se�al�tica (desde que aterrizabas en el aeropuerto) eran j�venes con camiseta corporativa y una sonrisa Profid�n, que te indicaban el camino hasta la siguiente sonrisa Profid�n, y de esa a otra, y a la siguiente, y as� hasta al final. En plan gincana.Y de este modo llegamos a la sala de proyecciones, donde el prota se despidi� para siempre y los creadores vitorearon ese made in Spain ya comentado. Visionamos el cap�tulo. Despu�s, un c�lido aplauso. Y tras los reglamentarios saludos, nos trasladaron al emblem�tico palacio Casa Pilatos. All�, todo lujo.Bien de azulejo andaluz, patios majestuosos con columnas de m�rmol, estatuas cl�sicas por doquier y un improvisado mercadillo en el que pudimos disfrutar de todos los hits regionales. Pesca�to frito, patatillas, almendras lustrosas, carnes suculentas y, como broche final, un puesto de chocolate con churros y sus esponjosos bu�uelos. �Delicioso! Y es que, �qui�n no muere por mojar el churro a ciertas horas de la madrugada? Yo, s�.Aunque a la ma�ana siguiente me arrepienta. Y es que dedico semanas de cuidados para estar at�mica y despu�s reviento el modo fit en una noche de jarana. "�Cu�ndo aprender�s, Lady Blue?", me dice esa antip�tica voz interior... Y lo cierto es que ya he aprendido un huevo. Por eso me plant� los pantalones efecto faja, para asegurarme de que nadie me felicitase por un embarazo despu�s de ponerme como el Quico. Las m�rtires eran todas aquellas novatas que luc�an vestidos satinados, que se adher�an a sus cuerpos como una segunda piel. Quiz�s la fiesta no fue lo mismo para ellas...Pero volviendo a lo folcl�rico y dejando al margen las dietas, hablemos del flamenco. Del arte jondo como estandarte de la noche. Y no s�lo por mi atuendo de aire cordob�s (que, por cierto, triunf�), sino porque algo que pod�a resultar entretenido para unos pocos envolvi� a personajes de toda �ndole. Palmas, zapateos y manos ondulantes. Estrellita Morente, Israel Fern�ndez y los Alpresa robaron la noche. Ellos, y los que pagaban la fiesta, no nos enga�emos. Que tambi�n trabajaban por el �xito. �Todos con Emerson! �Y lo consiguieron? Sin duda. Los all� presentes, incluso Rosal�a, fuimos testigos de ello.