La cantante inicia una residencia en el Café Berlín de Madrid el 21 de marzo con un cabaret entre humorístico y místico titulado ‘Rojo relativo’
Lourdes Hernández (Madrid, 39 años) sigue siendo un rostro inolvidable entre la multitud. En la cafetería en la que nos hemos citado nos espera -ojos de heroína manga, una cola de caballo alta llena de lazos juguetones, una cinta translúcida a modo de choker en el cuello- sentada junto a su marido, el californiano Zach Leigh. En solo dos semanas, la cantante que un día fue solo Russian Red presentará en el Café Berlín de Madrid y El Molino de Barcelona un cabaret titulado Rojo relativo, en el que deja salir las muchas identidades que cultivó en los años en Estados Unidos, aunque en la que se sienta más realizada hasta hoy es en la pareja: “En verdad creo que es la mejor cosa que he hecho en mi vida. Puedo decir: esto está bien hecho, bien elaborado, bien trabajado, bien comunicado, bien evolucionado. Me reconozco absolutamente en mi relación”.
Pregunta. Y reconocerse es una tarea ardua para los artistas de pop…
Respuesta. Es dificilísimo tener una identidad pública y saber quién eres, porque durante mucho tiempo, cómo tú te percibes a ti misma, depende de cómo la gente te está percibiendo. Siempre nos estamos mirando en el otro para entender quiénes somos. Es complicado.






