La intérprete estrena ‘El vestido’, una película de terror en la que trabaja con su hija Belén Écija y ha terminado de rodar una serie
“¡Me queda tanto por hacer!”, dice Belén Rueda (Alicante, 60 años), mientras sirve café a periodista, fotógrafo y su representante en la cocina de su casa. Acaba de estrenar
2366/?reasonForLanguagePrompt=browser_header_mismatch" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.imdb.com/es-es/title/tt36822366/?reasonForLanguagePrompt=browser_header_mismatch" data-link-track-dtm="">El vestido, ha terminado de rodar una serie y parece tener desterrada la pereza de su vocabulario. Sube y baja las escaleras para posar rodeada de claquetas, enseña fotos familiares, habla de cine y de lo que surja. Le queda tanto por hacer, sí, y también por decir.
Pregunta. Ayer, al volver a casa, de noche, me topé con el cartel de El vestido. Pensé cómo se lleva eso de ser la reina del grito.
Respuesta. Me gusta mucho porque creo que el terror tiene muchos colores, y al contrario de lo que opina mucha gente, es muy difícil como género. Tanto a nivel técnico como en la interpretación, porque la línea es muy fina entre dar miedo o risa. Yo tenía muchas ganas de hacer una película de terror, porque llevaba tiempo sin hacerla. Como actriz vas completando determinadas casillas, aunque sean infinitas, y tus propias experiencias personales sirven para aportar a los personajes. Con los años, los directores y directoras cuentan más contigo para saber qué piensas sobre el proyecto. Tengo el privilegio de poder participar no desde que me llega el guion, sino un poquito antes.






