Con estrenos pendientes en cine, teatro y televisión, Sílvia Abril reflexiona sobre éxito, miedos y la importancia de relativizar tanto el trabajo como la vida

Dice agradecer al universo la suerte de poder estar trabajando tanto y en proyectos tan interesantes. Tiene motivos para postrarse ante los planetas. Tres películas pendientes de estreno (Todos los colores, Burundanga y María Martínez Ruíz no puede volver), una obra de teatro (El firmament) y un programa de televisión (I ara què?), en el que debuta como presentadora en solitario, conforman el presente inmediato de Sílvia Abril (Mataró, 54 años).

Pregunta. En este punto de su carrera, ¿podría permitirse parar sin miedo a que el teléfono deje de sonar?

R. Ese miedo siempre existe. El síndrome de la impostora sobrevuela siempre. Los actores somos muy vulnerables y trabajamos con algo tan delicado como las emociones. Mentiría si dijera que podría parar sin miedo a que no me vuelvan a llamar.

P. ¿Sigue disfrutando el oficio tanto como en sus inicios?