La creadora escénica argentina Marina Otero estrena su nuevo trabajo en el Festival de Otoño de Madrid
“No soy Roberta Marrero”, se escucha en un momento de la obra. Y también se nos aclara que la cosa no va ni de feminismos ni de siglas LGTBIQ+ y “esos temas que pueden asegurarte el ser programada en estos momentos en Europa”. Primer dardo: hacia aquello tan necesario (la lucha por la igualdad) cuando se convierte en tendencia. Y desde este lugar, en el que la autora y performer puntualiza, más que advertirnos, se lanza una de las muchas irreverencias que componen el discurso de autoficción escénica de Marina Otero (Argentina, 41 años). Sin evidencia de querer provocar, como quien no quiere la cosa. Entonces se transparenta uno de los aciertos de este trabajo: la capacidad de interpelar como si no quisiera hacerlo.
En esta ocasión, con el estreno absoluto de Ayoub en el Festival de Otoño de Madrid, ese viaje de ida y vuelta que supone el colocar en el centro de lo artístico tu propia vida, es decir, situarte en lo personal para, con un poco de suerte, llegar a lo universal, la creadora argentina traspasa lo puramente autobiográfico para alcanzar la denuncia política y humana, de una manera más clara y grave que en montajes anteriores.






