La vía Rufián vuelve a estar bajo los focos. ¿El motivo? 138.117 votos. La ventaja que la izquierda andalucista, Adelante Andalucía, le ha sacado a la alternativa federalista, Por Andalucía, en la cita con las urnas del pasado domingo. Un marcador que —como ya pasó en Aragón y en Castilla y León— permite extraer varias conclusiones. Al menos, así lo planteaba, en plena noche electoral, el portavoz republicano en el Congreso. "Es el momento de las izquierdas soberanistas", comenzaba valorando Rufián. Para el que, en contrapartida, el "problema" son las izquierdas "españolas": Podemos, Izquierda Unida y Movimiento Sumar. Y es que, si algo ha hecho patente el último ciclo electoral, es el desgaste de las marcas estatales. La reformulación constante del espacio, las peleas internas, la falta de nuevos liderazgos o la trampa del relato de la unidad por la unidad. Para Víctor Pérez-Guzmán, analista político y director de Ateneo del Dato, esta es la mochila que lleva arrastrando una década la izquierda estatal. Una lectura que secundan desde el entorno de Rufián.PublicidadA la izquierda estatal, apuntan a Público fuentes cercanas al portavoz republicano, le toca salir de su ensimismamiento y mirar más allá de las fronteras de Madrid, cediendo terreno a las izquierdas que "sí funcionan" sobre el terreno. "Las elecciones del domingo nos vuelven a dar la razón", señalan estas voces, que añaden: "Las fuerzas con raíces territoriales fuertes son las que están tirando del carro". Un contexto, completan, en el que cobra sentido la propuesta que lanzó el político catalán el pasado mes de febrero, en medio del debate con Emilio Delgado en la sala Galileo Galilei de Madrid: que en cada provincia encabece la papeleta la formación con más apoyos."Es evidente que hay izquierdas soberanistas —como BNG, Bildu o la propia ERC— que funcionan por sí solas", desarrollan desde el entorno de Rufián. Izquierdas a las que "hay que dejar hacer". Y que no necesitan refundaciones, cambios de nombre, ni "inventos raros" en las listas. Al resto, razonan estas voces, les toca "espabilar". Por eso, les ponen algunos deberes. Primero, que sumen fuerzas: "Que no se presenten cuatro listas de izquierdas por circunscripción". Segundo, que ofrezcan un proyecto de país "atractivo" y "diferenciado" del Partido Socialista. Tercero y último, que busquen liderazgos "potentes" entre su cantera.Las reflexiones de Rufián también aplican a su propio partido, al que el político independentista instó públicamente, en medio de un acto con Irene Montero, a tomar las riendas de la izquierda en Catalunya. Dentro de ERC, sin embargo, el proyecto para que el partido se embarque en un frente de izquierdas para las próximas elecciones generales ha perdido fuerza en las últimas semanas, lo cual no quiere decir que sus principales promotores, Joan Tardà y el propio Rufián, hayan desistido. Según fuentes de Àgora Republicana, corriente interna de ERC que lidera Tardà, "continuamos convencidos de que ERC debe liderar un proyecto de suma de las izquierdas soberanistas para las generales, pero hay tiempo para tener este debate que ineludiblemente deberá hacer el partido". "Ahora no es el momento propicio", aseguran.La dirección que preside Oriol Junqueras instó a los promotores del frente de izquierdas a llevar el tema "a los órganos competentes" del partido como es el Consell Nacional, después de la polémica que suscitaron los actos de Rufián con dirigentes de partidos estatales como Más Madrid o Podemos. Según las fuentes de Àgora consultadas, que continúan apostando por "una consulta a la militancia", este paso no se dará hasta el próximo año, en 2027, aunque sin concretar en qué momento. A no ser que las elecciones generales se precipitaran. Fuentes de la máxima confianza de Rufián también admiten que la tensión experimentada hace unos meses entre el portavoz en el Congreso y la dirección de ERC ha disminuido. Y que el jefe de filas en Madrid estaría "recomponiendo" sus relaciones internas en el partido, sin renunciar, eso sí, a la idea que los republicanos deberían liderar un frente que dé la batalla a la emergencia de la ultraderecha.PublicidadEstas son algunas de las ideas que el político independentista defenderá, una vez más, la tarde de este miércoles, en un coloquio organizado por el Club Siglo XXI y presentado por la periodista Lucía Méndez. Un encuentro en el que, explican desde su entorno, ofrecerá una "foto general" de la actualidad política, con especial atención al estado de salud de las izquierdas. Y es que, explican estas voces, la intención de Rufián nunca ha sido la de encabezar un proyecto estatal: "ERC ha sido y sigue siendo su casa política". Lo que ha pretendido en todo momento el político catalán, concluyen, es abrir un debate en el espacio: "Hay que frenar a las derechas". Un debate del que ha conseguido hacer partícipe a todo el mundo, "sentando a la mesa a partidos con las interlocuciones absolutamente rotas".Para Pérez-Guzmán, la fórmula Rufián hace aguas por varios sitios. "Allí donde la izquierda es más exitosa, no la necesitaría", plantea el analista. Por ejemplo, en Catalunya o Madrid, donde pueden coexistir, con diferentes cuotas de poder, dos izquierdas de diferente corte, consiguiendo ambas representación. Por el contrario, allí donde la unión es más necesaria, la izquierda alternativa no es, muchas veces, especialmente exitosa. "Por mucho que construyas una lista de unidad, probablemente no obtengas representación en Soria", señala el director de Ateneo del Dato. Y es que, pone sobre la mesa, la matemática política es caprichosa: "Uno más uno no siempre es dos". En cualquier caso, reconoce el experto, los efectos psicológicos de una posible lista de toda la izquierda son difícilmente medibles: "Podría suponer un plus de motivación en muchos lugares".Con lo que no está de acuerdo el analista es con que las izquierdas estatales estén llamadas a tener un papel subsidiario. Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura o Asturias. Muchas son las comunidades sin alternativa regionalista. "E incluso donde la hay", recuerda Pérez-Guzmán, "a veces esa opción no representa a todo el electorado de izquierdas". Es el caso, subraya el politólogo, de los partidos independentistas.PublicidadLa izquierda estatal responde a RufiánUna izquierda de vocación estatal que cultive, al mismo tiempo, la esencia plurinacional de España. Así definen desde el espacio de Sumar los cimientos de la nueva confluencia. Sin marca, candidato o un proyecto definido sobre la mesa, los cuatro partidos de Sumar en el Gobierno —Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Comuns y Más Madrid— defienden un proyecto en el que llevan trabajando desde la vuelta de verano y que pretende, precisamente, dejar atrás la idea de Sumar como paragüas. "Ahora somos cuatro partidos que hablan de tú a tú", explican a Público voces del espacio. Dos de ellos, recalcan, de vocación territorial.Desde la pata madrileñista de la coalición, dibujan un espacio de encuentro estatal que reconozca el peso de las fuerzas con mayor arraigo en cada territorio. Y consiga, así, maximizar los resultados en cada circunscripción. Una exigencia que, aseguran, está "más que hablada" con el resto de partidos de la coalición. Andalucía, trasladan los de Mónica García, deja tras de sí varias lecciones para el espacio. ¿La más importante? Si la propuesta convence, la izquierda tiene margen de crecimiento. Sobre Rufián, voces de Más Madrid siembran dudas sobre la seriedad de su propuesta electoral, que, recuerdan, no cuenta con el respaldo de su propio partido.Desde Movimiento Sumar, por su lado, secundan las palabras de su coordinadora general que, este lunes, en declaraciones a los medios frente al Congreso, llamaba a "acelerar con urgencia" la selección del candidato y la marca de la nueva confluencia para llegar "con los deberes hechos" al verano. En cualquier caso, insisten fuentes del partido, las izquierdas federales son "más necesarias que nunca" para avanzar en derechos en cada pueblo, provincia y comunidad de España. Lo mismo plantean desde las filas de Izquierda Unida. En la ronda de entrevistas postelectoral, el coordinador general IU y candidato a la Junta de Por Andalucía, Antonio Maíllo, criticaba, sin ambages, el "troceamiento" de la izquierda. "Es un modelo que yo no comparto", reconocía el político cordobés, firme defensor de una izquierda "con proyecto de país".Desde Comuns, la cuarta pata de la confluencia, reivindican su ADN soberanista, en la línea de Adelante Andalucía, Compromís o Chunta Aragonesista. "Las izquierdas con capilaridad territorial y con un programa valiente y distinto del PSOE son las que mejor están aguantando en este nuevo ciclo", valoraba este martes en rueda de prensa el portavoz de la formación catalana en el Congreso, Gerardo Pisarrello, abierto a "fórmulas imaginativas" como las que propone Gabriel Rufián. No por ello, matizan desde el partido, están menos implicados en la construcción de la nueva coalición: "No nos desentendemos de lo que pasa en el resto del estado".