�Quia!La hiriente paradoja de Moreno es que por adherirse a la prioridad andalucista va a tener que pactar ahora la prioridad nacionalEl candidato de Adelante Andaluc�a, Jos� Ignacio Garc�a.EFEActualizado Lunes,

mayo

22:43Audio generado con IAA salvo de circunstancias extraordinarias, los resultados electorales acaban decant�ndose por el liderazgo o la novedad. La mayor�a de los ciudadanos votan a la derecha o a la izquierda con considerable fidelidad ideol�gica. Pero entre las dos franjas se da el movimiento de los que van y de los que vienen, ligeros ideol�gicamente, atra�dos de modo transversal por el carisma o por una voz que no hab�an escuchado antes. Es el caso, sobre todo en la segunda variante, de este partido nacionalista Adelante Andaluc�a, el �nico que obtuvo el domingo un gran avance electoral. El discurso de este partido no ofrece mayor sofisticaci�n. Una versi�n m�s de esa izquierda neol�tica que disfraza su pobreza con el dinero f�cil del nacionalismo. Pero de su buen resultado, clave para frustrar la mayor�a absoluta del Pp, es tambi�n responsable Juanma Moreno. Como me escrib�a ayer Guillermo D�az, diputado que fue de aquel Ciudadanos y por lo tanto de raz�n y sesgo similares a los m�os, Moreno habr�a activado sobremanera el voto andalucista: �El Pp cre�a que era un voto suyo y al final se lo ha llevado un zimp�tico�.Las alianzas de la izquierda con el identitarismo son una mera cuesti�n de supervivencia que va m�s all� de las circunstanciales necesidades parlamentarias de dirigentes como Pedro S�nchez. El fracaso del comunismo —incluidos sus millones de muertos— es el fracaso del intento de la izquierda de organizar el mundo. En la m�s razonable y voluntariosa de sus pol�ticas la izquierda se ha limitado a corregir el triunfante orden liberal. Su fracaso, que es el fracaso del sujeto revolucionario que llamaban proletariado, le ha llevado a reconstruir a partir de las identidades su matriz emancipadora: la lucha final internacionalista son ya las luchas terminales identitarias.La pintoresca campa�a electoral de Moreno, en la que habl� sin complejo alguno de la sangre blanca y verde y del orgullo andaluz, se ha sometido al patr�n de la identidad andalucista y ha acabado extendiendo su legitimidad extramuros de la izquierda. El andalucismo se ha convertido as� en un apriorismo, en una condici�n sine qua non, como el catalanismo en Catalu�a. Y, en estos casos, el que suele beneficiarse es el original y no la copia sobrevenida. La hiriente paradoja de Moreno —que ha ca�do algo m�s que el Psoe en porcentaje de voto— es que por adherirse a la prioridad andalucista va a tener que pactar ahora la prioridad nacional.