Elecciones Andaluc�aLa formaci�n ha cuadruplicado su representaci�n parlamentaria y ha firmado el mejor resultado del espacio desde el nacimiento de la marca en 2018 alrededor de Teresa Rodr�guez y KichiJos� Ignacio Garc�a, junto a su precedesora, Teresa Rodr�guez, en Jerez de la Frontera (C�diz).EfeActualizado Lunes,

mayo

00:52La sorpresa de la pol�tica andaluza ya tiene nombre. Jos� Ignacio Garc�a (Jerez de la Frontera, 1987) ha confirmado en la noche electoral lo que las encuestas y el creciente ruido alrededor de Adelante Andaluc�a ven�an anticipando desde hac�a semanas. El candidato de la sonrisa permanente y el furor alrededor de sus camisetas reivindicativas ha conseguido convertir su mezcla de andalucismo, est�tica heredera del primer Podemos y defensa constante de una fuerza "sin ning�n jefe en Madrid" en una de las grandes sorpresas del 17-M.La f�rmula ha disparado a la formaci�n, que ha cuadruplicado su representaci�n parlamentaria y firmado el mejor resultado del espacio desde el nacimiento de la coalici�n en 2018 alrededor de Teresa Rodr�guez y Jos� Mar�a Gonz�lez 'Kichi', en uni�n con IU antes de la ruptura definitiva con Podemos dos a�os despu�s. El avance no s�lo refuerza el proyecto andaluz, sino que supone tambi�n una inyecci�n de ox�geno para un modelo pol�tico muy pegado al territorio que intenta abrirse paso lejos de la �rbita de Pedro S�nchez, como ya ocurre con Comprom�s en la Comunidad Valenciana o con Chunta en Arag�n.Psic�logo y docente en la ense�anza p�blica, Garc�a inici� su activismo pol�tico en las protestas estudiantiles contra el Plan Bolonia y en el ecosistema de movilizaci�n que a�os despu�s desembocar�a en el 15-M y en el nacimiento del primer Podemos. Su trayectoria qued� pronto ligada adem�s al Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), convertido durante a�os en uno de los grandes s�mbolos del sindicalismo rural andaluz por sus ocupaciones de fincas, empresas y supermercados ante sus reivindicaciones sobre el reparto de tierras y la defensa del campo. De all� surgieron adem�s figuras como Diego Ca�amero, hist�rico dirigente agrario y ex diputado de Podemos, o Juan Manuel S�nchez Gordillo, alcalde de Marinaleda durante 44 a�os y diputado por IU.Buena parte del ADN pol�tico de Adelante Andaluc�a nace precisamente en ese ambiente. La formaci�n sigue defini�ndose como "andalucista, feminista y ecosocialista" y en ella todav�a mantienen peso sectores vinculados al antiguo Movimiento Anticapitalista y a los espacios m�s combativos de la izquierda alternativa. Garc�a ha heredado buena parte de ese imaginario, aunque ahora envuelto en una comunicaci�n mucho m�s amable, emocional y cuidadosamente dise�ada.Ah� encajan las camisetas convertidas ya casi en una peque�a se�a de identidad para parte de sus simpatizantes. Durante la campa�a ha aparecido con mensajes de apoyo a Palestina, adem�s de referencias constantes a la cultura popular andaluza o im�genes como la de Federico Garc�a Lorca que utiliz� durante el debate electoral de Canal Sur. Tambi�n difundi� en redes sociales un v�deo en el que aparec�a de ni�o cantando el himno andaluz en 1992, el a�o de la Expo de Sevilla, otra imagen muy buscada para reforzar ese tono afable.La misma escenograf�a volvi� a repetirse ayer cuando acudi� a votar junto a su madre y acompa�ado por Teresa Rodr�guez vistiendo una camiseta ilustrada con una silla de enea. Una est�tica pol�tica mucho m�s cercana y amable en las formas, pero que en sus momentos m�s ideol�gicos ha recordado por momentos a Pablo Iglesias en los primeros a�os de Podemos, cuando todav�a combinaba discursos mucho m�s duros con camisetas de la selecci�n espa�ola estampadas con la bandera republicana o mascarillas con el mismo s�mbolo durante la pandemia.Hasta hace apenas unos meses era visto poco m�s que como el heredero pol�tico de Teresa Rodr�guez dentro de Adelante Andaluc�a y como una figura todav�a muy vinculada al n�cleo hist�rico del partido. La noche electoral lo ha situado ya en otro escal�n, el de uno de los fen�menos pol�ticos m�s inesperados del 17-M y el de nuevo referente de esa izquierda territorial que se niega a bailar al ritmo del sanchismo. "No seremos su muleta", proclam� ayer.