Por fin es viernes. Un final de semana que es, además, el cierre de la campaña electoral en tierras andaluzas. Bajo el cielo encapotado de Sevilla, un padre y una hija quedan a comer en la terraza del bar Karpanta, a un paso del corazón histórico de la ciudad. "Este domingo, a votar, ¿eh?". "Sí, sí". "Por Andalucía o Adelante Andalucía, me da igual. Pero votar hay que votar". Debates, carteles, spots electorales y alguna que otra actuación musical. La carrera hacia el 17M se ha colado en las vidas de más de seis millones de andaluces que, este fin de semana, deciden el futuro de su comunidad. Cinco candidaturas se disputan las llaves del Palacio de San Telmo. Entre ellas, dos listas de la conocida como izquierda alternativa. Por Andalucía y Adelante Andalucía. La izquierda federalista y la izquierda soberanista andaluza. Los de Antonio Maíllo y los de José Ignacio García. Una coalición y un partido.PublicidadMás de 200 actos públicos por toda Andalucía. Cerca de 150 reuniones con colectivos, asociaciones y sindicatos. Hasta 50.000 llamadas, muchas a través de la voz de las hermanas García Caparrós. Más de 80 entrevistas y debates en medios de comunicación. Nacionales, autonómicos y locales. 155.000 panfletos repartidos, 38.000 kilómetros recorridos con el Maíllobus y más de 200.000 casas visitadas a través del puerta a puerta de sus voluntarios, los chalecos verdes. Es la factura que deja tras de sí Por Andalucía. En medio de un cierre de campaña que afrontan con "ganas de recoger lo sembrado". A mediodía, Maíllo abría la jornada con una atención a los medios desde Dos Hermanas (Sevilla). Ahí, el coordinador federal de Izquierda Unida (IU) recorría las calles de la ciudad, charlando con los vecinos y los comerciantes del Mercado de Abastos. "Vamos a por ello", le animaba una pareja. "Muchísima suerte", le deseaba otro viandante. "Un mensaje a los jóvenes", le paraba otro hombre en las inmediaciones del mercado: "Yo pasé mucha hambre con Franco y no lo vamos a volver a consentir"."¿Para qué vamos a votar?", ha lanzado al aire, ya frente a los micrófonos, el político cordobés. "¿Para seguir con el destrozo y la privatización de la sanidad? ¿Para tener un presidente que no dice la verdad sobre el escándalo de los cribados de cáncer de mama? ¿Para sostener a un gobierno que cree que la educación se la tiene que pagar la gente?", ha seguido planteando el candidato. Por Andalucía, se ha respondido a sí mismo, es la izquierda útil. "Porque, si nos dan los números, vamos a gobernar y no nos va a temblar el pulso ante los sectores poderosos". Con un objetivo al final del camino: "Trabajar para la mayoría social".García, por su parte, ha elegido la ciudad de Granada para pasar la mañana del cierre de campaña. "Adelante Andalucía", ha explicado el candidato, "es un proyecto para toda Andalucía". Las ocho provincias, las 62 comarcas y los 780 pueblos. 87.268 km² a los que "el andalucismo ha llegado para quedarse". El lugar elegido para la rueda de prensa, ha explicado el político gaditano, no es baladí. Frente a las puertas del Centro de Salud Fortuny Velutt. Un ambulatorio que la alcaldesa de Granada, la popular Marifrán Carazo, tiene previsto cerrar, dejando a 8.000 vecinos y vecinas de la zona sin atención primaria. "Y es que somos la mejor herramienta para parar al PP, a la derecha y a la extrema derecha", ha exhortado García, reivindicándose como el voto útil dentro del abanico de la izquierda. "El único partido que le puede quitar la mayoría absoluta en las ocho provincias al PP se llama Adelante Andalucía. Todas las encuestas lo están diciendo", ha puesto sobre la mesa el candidato, comprometido con "robarle la sonrisa" a Moreno Bonilla.PublicidadAsí arrancaban el día los dos cabezas de lista de la izquierda alternativa. El broche de una campaña que los analistas tachan de "descafeinada" y que augura cambios poco sustanciales en la aritmética parlamentaria. Al meollo. Aunque se llamen parecido, Adelante Andalucía y Por Andalucía no son lo mismo. "Tienen sus matices", defiende el consultor político Manu Rodríguez. Por un lado, una izquierda que se dice "nítidamente andalucista". Por otro, la delegación andaluza de partidos de vocación estatal. "Un contraste con el que han jugado, durante toda la campaña, los de García, acusando a Por Andalucía de no tener las manos libres y de estar a las órdenes de Madrid", desarrolla el director de Cámara Cívica. La única sorpresa de estas elecciones, sigue contando Rodríguez, la protagonizan precisamente las izquierdas: "Ver cuánto consiguen crecer". Sobre todo la propuesta de Adelante, que, de superar los cinco asientos, conseguiría por primera vez grupo parlamentario propio. "Más capacidad de acción, más recursos, más visibilidad", enumera el politólogo.Una campaña "fresca, muy millennial y con su punto canallita". Así define la presidenta de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), Ana Salazar, la campaña desplegada por García. Poniendo en valor su semiótica. Desde los memes de Adelante 'gafa', hasta la vestimenta del candidato —tan pronto con los nombres de las víctimas de los cribados como con referencias al legado de Lorca— o el spot electoral con la banda sonora de La Plazuela y la narración de Adrián Pino. "Desprende autenticidad", valora la politóloga. "Y no lo tenía nada fácil", añade Rodríguez. Después de tomar el testigo a "pesos pesados" como Teresa Rodríguez o Kichi. Sentido del humor, dominio del lenguaje digital y la capacidad de quitarse el sambenito del moralismo de la izquierda. Son algunas de las virtudes que el consultor encuentra en la propuesta del político gaditano. Una izquierda "simpática".Por Andalucía tiene también sus virtudes. La primera, el "activo" de la unidad. Hasta siete partidos se han unido bajo las riendas del coordinador de Izquierda Unida. La segunda, la implantación territorial, precisamente por el liderazgo de los de Maíllo. "Con una gran base militante tanto en capitales de provincia como Córdoba, como en el campo andaluz o en municipios como Marinaleda o El Coronil", amplía Rodríguez. El voto de la coalición es, además, "más transversal", frente a un Adelante Andalucía con un nicho fundamental: los jóvenes. "Han sabido colocar bien sus mensajes", reconoce, por su lado, Salazar, poniendo en valor la experiencia, la "templanza" y el prestigio del dirigente de IU. Así como de otras caras de la coalición, como la portavoz parlamentaria, Inma Nieto.PublicidadToda la izquierda —incluso el PSOE-A— se ha movido, para Salazar, dentro del mismo "marco mental": el deterioro de los servicios públicos. De nuevo, con matices. Empezando por la política de pactos. Y es que Adelante Andalucía es contraria a las fórmulas de cogobierno con el Partido Socialista que Por Andalucía busca, por el contrario, consolidar. Tampoco en las políticas que emanan del Gobierno central se ponen de acuerdo. Por ejemplo, el último proyecto de financiación autonómica. Un "punto de partida", en palabras de Maíllo; una muestra más de la discriminación hacia Andalucía, como lo define García. Otro ejemplo: las críticas a la herencia de las casi cuatro décadas de administración socialista. Un punto en el que insisten, con mayor tesón, desde las filas de Adelante en ámbitos como la sanidad o la "deficitaria" infraestructura ferroviaria.El pulso de las encuestasLas encuestas, a grandes rasgos, perfilan un escenario en el que Por Andalucía rondaría los cinco escaños que tiene actualmente, con Adelante Andalucía empatando su resultado. Un crecimiento de más del doble de escaños (de dos a cinco) de la opción que representa José Ignacio García. Depende, eso sí, de qué encuesta se mire. El sondeo preelectoral del CIS le da a la candidatura de Maíllo entre cuatro y siete escaños y a la de García cuatro o cinco. La de 40db para El País otorga seis a Maíllo y cuatro a García. La de Sigma Dos para El Mundo, cinco o seis a Por Andalucía y cuatro o cinco a Adelante. Por último, Gad3 para ABC invierte las tornas: seis a los de García y cinco a los de Maíllo. Con todo, parece claro que, sin tratarse de un éxito, el espacio de la izquierda a la izquierda del PSOE recuperaría algo de terreno.Sería, en cualquier caso, un resultado que quedaría muy lejos de las épocas doradas de la izquierda alternativa. En la actual etapa democrática, hasta en dos ocasiones la izquierda alternativa se ha encaramado a los 20 escaños. IU logró esa marca, en solitario, en las elecciones de 1994, durante la etapa en la que Julio Anguita lideraba el partido. 689.815 electores andaluces se decantaron por esa papeleta, casi un 20% del electorado. Ocho años antes, en 1986, ya se había puesto en los 19 y había rozado los 600.000 votos.No fue hasta 2015, en pleno apogeo de Podemos, cuando el espacio volvió a alcanzar esas cotas. En aquellos comicios, los morados obtuvieron 15 escaños, mientras que IU se hizo con cinco. 866.889 votos; un 21,66% del total. Tres años antes, en 2012, IU —todavía sin Podemos en la carrera— logró 12 asientos, mientras que en las tres elecciones anteriores (2008, 2004 y 2000) se quedó en seis. Hay que tener en cuenta que, desde 1982, cuando se celebraron las primeras autonómicas, hasta 2004, IU siempre compitió en cierta medida con el Partido Andalucista (PA), aunque no se ubicara exactamente en las mismas coordenadas ideológicas. Los andalucistas cosecharon su mejor resultado en 1990, diez escaños. Casi a la par de los 11 de Izquierda Unida.Con el panorama político que emanó del 15M, tras aquellas elecciones de 2015 en las que Podemos e IU sumaron 20 escaños, la tendencia ha sido a la baja. En 2018, la coalición Adelante Andalucía, de la que tomó el nombre la candidatura que lidera ahora José Ignacio García y que reunió a todas las formaciones a la izquierda del PSOE, se quedó en los 17 diputados autonómicos. El gran fracaso llegó, sin embargo, en 2022. Con un dibujo calcado al actual, la coalición electoral Por Andalucía se quedó en los cinco diputados (284.027 votos) y Adelante Andalucía, por su lado, obtuvo solo dos (168.960 votos). Entre ambas candidaturas, la izquierda alternativa sumó el 12,28% de los sufragios.Dos tonos de blanco y verde para cerrar la campañaCaída la tarde, las dos candidaturas de la izquierda alternativa han convocado a sus fieles —y a posibles despistados— a la misma hora, las siete y media de la tarde, y en la misma ciudad, Sevilla. Por Andalucía ha llenado la plaza del Alcalde Horacio Hermoso, en el obrero —y emblemático— barrio de Tiro de Línea, al sur de la capital. Adelante, por su parte, ha teñido de verde y blanco el extremo de la Alameda de Hércules, uno de los puntos de más ebullición cultural del municipio, sembrado de balcones con banderas palestinas, cubanas y LGTBIQ+.PublicidadEn Tiro de Línea han acompañado a Maíllo figuras importantes del espacio como la parlamentaria autonómica Inma Nieto o el diputado en el Congreso y coordinador federal de IU en Andalucía, Toni Valero. El candidato de Por Andalucía ha vuelto a insistir en su obsesión de toda la campaña, tal y como reconoce en privado: hacer propuestas. Y las columnas estructurales de su programa son conocidas: sanidad, educación y vivienda. En sanidad, ha recordado, Por Andalucía defiende, por ejemplo, que la atención primaria no se demore por encima de las 48 horas. En educación, eliminar la deuda de las universidades. En vivienda, la intervención del alquiler para que no supere el 30% del bolsillo familiar. "¿Vamos a aguantar, en su lugar, cuatro años más con Moreno Bonilla?", ha preguntado a los asistentes Maíllo, pidiéndoles "multiplicar los votos" y poniendo en valor el esfuerzo de coser siete culturas políticas en una misma papeleta. Un extremo que demuestra "sus ganas de gobernar". Porque, ha completado el político cordobés, solo desde dentro de San Telmo pueden cambiarse las cosas. "Por el hilo rojo de la historia de los trabajadores y trabajadoras, porque su lucha nos ha hecho mejores", ha comenzado enumerando el candidato. Por la lucha de la paz, la lucha verde y la lucha feminista, ha seguido citando las banderas de la coalición. "Por esa esperanza, por ese futuro, ¡viva Andalucía libre!", ha cerrado su intervención. Con una última petición: "El domingo, a echar del gobierno al Partido Popular"."Señorito andaluz malparido, miserable rapaz embustero, ilustre fanfarrón mantenido, un próspero y patético ratero". Así, recitando los primeros versos de la comparsa Jesús Bienvenido —que el PP ha intentado censurar en el carnaval Cádiz—, se ha lanzado a hablar el candidato de Adelante Andalucía, después de subir al escenario entre gritos de "Gafas, presidente". "Al pueblo andaluz no se le calla", ha espetado a Moreno Bonilla el político gaditano. "No estamos en la Sevilla de las cadenas hoteleras", ha seguido exhortando García. Ni en la Sevilla de los Airbnb, de la patronal o de las multinacionales. "Estamos en Sevilla la roja, la verde y blanca", ha subido los decibelios el candidato de Adelante.PublicidadGarcía no ha perdido la oportunidad de poner en valor la campaña de su partido, que, en palabras del gaditano, "le ha quitado la careta" a los "fascistas" de Vox y a las políticas "neoliberales" de Moreno Bonilla. Y lo ha hecho sin perder la alegría: "Porque se puede hacer una campaña antifascista, crítica con el Partido Popular y planteando un proyecto político de transformación y hacerlo con humor". "¿O es que la izquierda tiene que estar siempre enfadada?", se ha preguntado el candidato: "Con la gente trabajadora, nuestra gente: alegría". García ha reivindicado, para terminar, la esencia andalucista de Adelante: "No vamos a volver a pedir perdón por tener un partido andaluz. No vamos a pedir perdón por querer transformar Andalucía de abajo arriba". "Porque", ha cerrado su discurso, "la historia es nuestra y la hacen los pueblos. ¡Viva Andalucía libre!".