Un triple cierre en Sevilla, Granada y Málaga para "rematar la faena" y alcanzar la absoluta y un último llamamiento a la movilización para luchar contra la negrura de las encuestas. Así han enfrentado PP y PSOE, respectivamente, las últimas horas de la campaña electoral que servirá para decidir si Juanma Moreno sigue gobernando la Junta de Andalucía con mayoría absoluta o si tiene los quebraderos de cabeza de sus compañeros de Aragón, Extremadura y Castilla y León. Y también para calibrar hasta dónde llega la incapacidad de María Jesús Montero para convertirse en una alternativa de gobierno al barón popular. El barón popular ha vuelto a multiplicarse, como ha hecho durante toda la campaña, con hasta cinco actos cada día. Al insomnio que sufre hay que sumar el cansancio propio de una campaña así de intensa. Incluso hasta para él, que es el favorito para volver a ganar y tiene al alcance de la mano una segunda absoluta. Pero si algo perturba el descanso del candidato del PP es depender de Vox por un puñado de votos. La posibilidad es muy real. Por esa razón, el presidente andaluz echó el resto este viernes. Y sus tres mítines dio la matraca con la movilización. “Hay que seguir trabajando hasta el último minuto”, enfatizaba el alcalde malagueño, anfitrión en el broche final, Francisco de la Torre, con altos decibelios, siguiendo esa línea. Para el último baile antes de acudir a las urnas, el equipo de Moreno optó por el distrito malagueño de Carretera de Cádiz. Fue el único que no culminó en Sevilla y trasladó el foco a una de las áreas más densamente pobladas de Europa. Casi 120.000 habitantes —más que Jaén capital— conviven comprimidos en una superficie de 5,6 kilómetros cuadrados que durante décadas fue uno de los grandes graneros de voto del PSOE. Hoy no solo es una zona que ya ha abandonado esa hegemonía, sino que actúa como un termómetro electoral dentro de una ciudad que los populares llevan gobernando 26 años. A estas alturas, pocos golpes de efecto quedaban por dar en campaña. La revelación de que era el propio presidente andaluz quien prestó su voz en Kilómetro Sur, la canción que ameniza los mítines, llegaba con todo el tachín tachán, pero demasiado tarde y con todos los andaluces que siguen la actualidad política asumiendo ya que era él. Todos los esfuerzos se pusieron en el contraste entre los 36 años y medio que los socialistas estuvieron en San Telmo y los ocho últimos bajo el mando de los populares. Y también en la importancia de sumar, dado lo ajustadísimo de las encuestas. "A esas personas que todavía están en duda, les pido que nos presten su voto, que lo vamos a usar de manera racional, productiva", arengaba Moreno a los indecisos. El presidente andaluz sabe que el escenario es distinto al de hace cuatro años, cuando obtuvieron 58 escaños en el Parlamento y que la única forma de llegar a la cifra virtuosa de los 55 que supone la mayoría absoluta es movilizar cuanto más mejor. La diferencia, según sus cálculos, la marcarán 15.000 o 20.000 votos. "El 17 de mayo van a estar las cosas apretadas. Vamos a tener que esperar hasta el último cuarto, hasta la última canasta", decía trazando paralelismos con los minutos de la basura del baloncesto en los que tantas veces se deciden los partidos. "Tenemos cuatro diputados en el aire por la ley d'Hondt y el número de votos. Y uno de ellos está aquí, en Málaga". En 2022 el PP se hizo con 10 de los 17 escaños que reparte la provincia, al tiempo que los socialistas solo lograron cuatro. "Queremos ese escaño número diez", insistía mientras recibía aplausos. Opinión El político nacido en Barcelona no dudó, como viene haciendo en esta carrera electoral, en señalar que lo que se juega es un "gobierno o un desgobierno" y sacó a relucir el ejemplo de otros territorios donde han tejido alianzas con Vox. "Ya sabemos lo que ha pasado en otras tierras de España, donde no se aprueban las leyes, donde se adelantan las elecciones. Necesitamos concentrar el voto en la única opción de Gobierno posible y viable que es el PP". Y aprovechó para sacudirse las críticas sobre la supuesta destrucción de los servicios públicos que le atribuyen sus adversarios políticos. Para ello recordó grandes proyectos que heredaron sin resolver de sus tiempos y ellos sacaron adelante. "Cerramos la cicatriz del metro después de 14 años y empezamos a construir el Hospital Virgen de la Esperanza". El líder popular se comprometió a impulsar nuevas viviendas, aprovechando que Málaga es una de las ciudades más tensionadas de España, prometiendo 4.100 nuevas VPO, la rehabilitación de 4.500 viviendas, desbloquear suelo público y "remover todos y cada uno de los obstáculos para que se construya". Los socialistas, por su parte, reunieron a 3.500 personas en el cierre de campaña en Sevilla, donde María Jesús Montero y Pedro Sánchez se agarraron a la épica para combatir el pesimismo que se destila de las encuestas. "Somos la mayoría y si votamos, ganamos", dijo Montero en el cierre de su intervención, recuperando un eslogan que el PSOE ya utilizó en 2022 y que fue ideado por un militante de base de Almería. Sánchez apostó prácticamente por lo mismo, pero de forma más específica. "Hay mucha gente que yo sé que en generales va a votar al PSOE y a todos ellos les pido que este domingo se movilicen y voten a María Jesús Montero", espetó. "Votad a quien realmente puede sacar al PP y evitar que Vox entre en San Telmo", añadió el jefe del Ejecutivo en un mensaje ya repetido en mítines anteriores y que, básicamente, busca concentrar el voto de los progresistas en el PSOE. Esto no es baladí ahora mismo. Tanto en el cuartel general socialista como en el popular hay quien mira con preocupación el alza de Adelante Andalucía en los trackings. Pero en San Vicente el temor es mayor, porque podría estar dándose un trasvase de esos antiguos socialistas que están en la abstención hacia el partido que encabeza José Ignacio García. Sánchez es el mejor antídoto para evitar esa fuga para una Montero que no ha despegado a pesar de sus credenciales. "Andalucía tiene un freno, que son PP y Vox, y una solución que es el PSOE", apuntó el mandatario socialista que pidió "coherencia" a cualquier votante progresista que esté pensando en coger la papeleta de Moreno para evitar un pacto de los populares con el partido de Santiago Abascal. "Son lo mismo, recortes, privatización y desigualdad", explicó Sánchez después de bromear con el hecho de que Alberto Núñez Feijóo no cerró campaña con Moreno en Málaga: "El que no es presidente porque no quiere no participa en el cierre de campaña porque no lo invitan". No hay ni una sola encuesta que mejore los 30 escaños que logró Juan Espadas hace casi cuatro años. En sus intervenciones, en sus entrevistas, Montero no se permite ni un ápice de pesimismo. Pero parece la única que confía en las opciones de remontada. El resto ya miran con buenos ojos incluso una caída no demasiado grande, quizás de un par de escaños. Y, sobre todo, que entre unos y otros sean capaces de evitar que el barón popular vuelva a conseguir la mayoría absoluta y no tenga más remedio que desgastarse y poder recuperarse del tercer golpe en menos de una década. Pero eso llegará en la noche del domingo, porque en Fibes todo era optimismo. "Para tenerlo hecho, los veo muy nerviosos", deslizó Montero antes de aludir a la polémica por el intento del PP de suspender una actuación de agrupaciones del carnaval de Cádiz en la jornada de reflexión porque las letras tenían contenido político. La candidata lanzó un mensaje a los distintos colectivos a los que apela para pedir el voto, desde mujeres a personas mayores pasando por los jóvenes y la clase media con un tono muy pausado, alejado de la efusividad que es marca de su casa. Montero no ha estado en ningún acto de calle, todos han sido mítines en lugares cerrados y controlados, amén de las numerosas entrevistas que ha dado. Quienes sí han estado en los repartos, en los mercadillos y las plazas, aseguran que el ambiente ha sido mucho mejor que el que se encontraron en 2018 y 2022. Pero nada de eso se ve en las encuestas, como tampoco se ve la apuesta de la candidata por la sanidad pública, que ha sido el eje y casi el único tema en los mensajes que ha lanzado el PSOE en los últimos 15 días. Pedro Sánchez y María Jesús Montero, en Sevilla. (EFE / Julio Muñoz) "Nosotros en las propuestas, en la campaña limpia y sin insultos", dijo Montero en su intervención, en la que agradeció a Sánchez su implicación en la campaña. Y también a José Luis Rodríguez Zapatero, que ha sido uno de los puntales de la estrategia socialista. El exmandatario leonés no estuvo en Sevilla este viernes, pero sí estaban en Fibes los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, a quienes la candidata reivindicó con "orgullo", igual que a la exdirigente Carmen Romero, que se ha convertido en un símbolo de este PSOE andaluz. Lo llamativo es que hace un año y cuatro meses no había nadie en el PSOE que no estuviera eufórico. Por fin habían conseguido lo que muchos pedían en voz baja desde hacía tiempo. María Jesús Montero volvía de Madrid para liderar al partido. Estaban convencidos, salvo algún que otro descreído, que la entonces vicepresidenta podía ser la kriptonita de Juanma Moreno. Cuando faltan menos de 48 horas para ir a votar, la cosa ha cambiado. Hay quien se rasga las vestiduras y se arrepiente de la elección. Hay quien es más pragmático y admite que "mientras Moreno Bonilla tenga esta buena valoración, va a ganar pongamos a quien pongamos". No parece probable que este viraje se traduzca en un golpe de mano para desalojar a Montero de San Vicente. La cercanía de las municipales y la posibilidad de una guerra fratricida no hacen pensar en una nueva batalla interna en el PSOE andaluz, salvo hecatombe. Pero este viernes en Fibes nadie quería oír hablar de ello. "Le vamos a montar un lío a Juanma Moreno", auguró Javier Fernández, líder de los socialistas sevillanos, en una resignificación del lema oficioso del barón popular, a quien calificó como "el cantante que susurra a la vaca". El resto de formaciones cerraron también sus noches electorales en Sevilla. Vox fue quien congregó a un mayor número de personas, con unos 3.500 simpatizantes en la plaza Virgen de los Reyes de la capital andaluza. Justo a los pies de la Giralda estuvieron Santiago Abascal, Manuel Gavira y los líderes regionales de Extremadura, Castilla y León y Aragón. Por Andalucía optó por un mitin fiesta en el barrio obrero del Tiro de Línea mientras que Adelante Andalucía cerró en la Alameda de Hércules.