La campaña de las andaluzas ha llegado a su fin y ya la suerte está echada. Jornada de reflexión y a las urnas el domingo. Cada partido ha tratado de colocar los marcos de la campaña en el alero que mejor le venía. Los socialistas y las izquierdas, con el objetivo de movilizar al electorado, han tratado de aportar ideas, medidas y soluciones y han machacado el terreno con el deterioro sanitario y la crisis habitacional en vivienda, los dos mayores problemas de la comunidad, según las encuestas, también con el camino de privatización emprendido en el campo educativo, en la Universidad y la Formación Profesional, con la creación de centros particulares. Mientras tanto, el PP se ha refugiado detrás del eslógan Juanma, presidente, en una campaña en la que no ha habido grandes sobresaltos y en la que el partido ha pretendido evitar riesgos innecesarios, en una estrategia de desideologización, sin aportar soluciones concretas, en el que solo los dos debates a cinco en las televisiones públicas, RTVE y Canal Sur, han sacado a Moreno Bonilla de su burbuja, del carril del buen rollo y de la "estabilidad" que vende por tierra, mar y aire. Vox, a quien el PP necesita sujetar, si quiere repetir la absoluta que no descarta ningún sondeo, lo mismo que impedir que crezca el PSOE, ha puesto por delante sus prioridades y obsesiones, presuntamente nacionales. Publicidad"Ha habido una apelación emocional evidente [en la campaña del PP] —analiza la politóloga Anna López, autora de La extrema derecha en Europa (Tirana)—: tranquilidad, estabilidad, moderación y normalidad entre comillas frente al ruido político nacional. O, como él mismo ha resumido durante la campaña: lío o mayoría absoluta. Es una campaña basada más en percepciones y clima político que en propuestas concretas. Probablemente lo que menos ha aparecido es el proyecto de futuro. Ha habido poca concreción programática porque el PP entiende que cuanto menos se hable de medidas polémicas y más de gestión tranquila, más cómodo se siente ese electorado transversal que puede darle la mayoría absoluta, especialmente el voto de centro y moderado", añade López."La campaña de Moreno —agrega López— ha sido plenamente coherente con la lógica política que el PP andaluz viene construyendo desde 2018: desideologización, perfil institucional y presidencialización absoluta del candidato. Moreno ha intentado convertir estas elecciones en un plebiscito sobre su figura más que sobre las siglas, hasta el punto de que el cierre de campaña lo protagoniza prácticamente en solitario, mientras Feijóo participa en otro acto distinto. La idea es muy clara: Juanma por encima del PP".Para Juan Montabes, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Granada, en parecida línea, "el PP ha buscado la contención y la desideologización". "Ha tratado de evitar el choque frontal y polemizar en exceso. Los debates los ha afrontado con cierto disgusto. Muy diferente de los de 2018 y 2022", considera en conversación con Público. "Se han enredado en los debates y parece que se han perdido. Las encuestas son muy buenas para el PP, no obstante", señala el sociólogo Jaime Aja, profesor en la Universidad de Córdoba."Ha sido una campaña un poco más fría de lo que les interesaba a todos", analiza Aja. "Al PP no le viene bien una participación al nivel de las generales, pero tampoco una baja. Su intención de voto directa le pone al borde de la absoluta. La valoración del candidato es altísima. Se votaría no por el PP, sino por Juanma". "La participación va a ser clave", coincide Juan Montabes, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Granada. "A partir del 45-46% de voto, la mayoría absoluta es casi segura, por debajo del 43-44% es difícil, aunque podría darse", añade. PublicidadMoreno, en la última semana, ya sin encuestas publicables —los partidos grandes sí llevan sus seguimientos demoscópicos, trackings en la jerga—, llevó en algunos momentos, breves, eso sí, la campaña a otros campos. Por ejemplo, por un lado, trató de sembrar dudas sobre la gestión del PSOE con el accidente de Adamuz, aunque luego tanto el alcalde de la localidad, como el presidente de la asociación de víctimas le reprochó que lo hiciera. "Esas cosas rompen esa visión fraternal de Moreno Bonilla. Me sorprendió. Se le veía incluso forzado", reflexiona Montabes. Este mismo viernes, en esa línea dura también con el PSOE, recordó, en una atención a medios, que una de las obras señaladas por los investigadores del caso Koldo es el puente del quinto centenario en Sevilla."El candidato tiene que ser coherente con su imagen. Esto se explica con los personajes de las series de televisión. Se comportan siempre igual. Al espectador le divierte saber lo que van a decir. Eso gusta. Nos gusta que tenga una imagen coherente. [Moreno] la última semana ha hecho cosas que no cuadra mucho con su imagen", expone Aja.En el PP, según aseguran a Público fuentes del partido, no quieren dar por segura la absoluta "para que la gente no se confíe", pero la impresión que hay, "sobre todo en los últimos días", es que "se puede conseguir". "La campaña ha sido bastante plana, pero lo importante es que no se ha metido la pata y los debates a cinco, como siempre, sirven para poco", añaden estas fuentes. Moreno, en el mitin de cierre este viernes, dejó claro su mensaje: "Votad a la única opción de estabilidad, de seguridad, de convivencia y de confianza; no juguemos con las cosas de comer, no juguemos con la estabilidad"PublicidadLa campaña del PSOE y de su candidata, María Jesús Montero, en la que los socialistas han tratado de darle la vuelta a las encuestas, ha estado centrada en generar una fuerte movilización a partir de los malestares sociales y el deterioro sanitario, sobre todo. "El principal reto era que teníamos en estas elecciones es que se hablara de lo que queríamos y de lo que entendíamos de lo que movilizara a nuestro electorado", afirman fuentes de la dirección del partido en Andalucía. La dirección socialista se muestra "satisfecha" de lo hecho en la campaña. "Todo dependerá evidentemente de la participación. Cuanto más se acerque el 65% y hacia arriba podemos hablar de cambio de Gobierno. Hay un 15% de indecisos. Y esperamos conseguir activar al electorado y que la sanidad sirva como elemento de movilización", agregan. "Hemos conseguido que se hablara de los servicios públicos, de todos, pero especialmente de la sanidad. Creemos que eso lo hemos conseguido, desde nuestra imagen de campaña y el relato de campaña. Hemos buzoneado Andalucía con el plan Montero para los servicios públicos. Y hemos intentado no engancharnos a ninguno de los elementos que nos ha puesto [el PP] para que cayéramos en trampas, desde la canción [Kilómetro Sur], la foto [de la vaca]. Todo eso es para despistar y que no se hable de lo importante: de la sanidad. No hemos caído. Mientras Moreno se hacía fotos, hemos ido con una propuesta electoral firme y un proyecto de cambio para Andalucía", añaden en la dirección del PSOE.Para la politóloga López, empero, "el PSOE llega con dificultades porque no ha conseguido convertir la campaña en un debate central sobre los servicios públicos, pese a que ahí es donde tiene su principal oportunidad electoral. Los socialistas no han logrado que ese malestar estructure completamente la campaña. Además, María Jesús Montero [la candidata] tiene mucha notoriedad nacional pero menos implantación territorial efectiva en Andalucía, lo que ha provocado una campaña excesivamente dependiente de la polarización estatal. Y cuando el PSOE no consigue territorializar unas elecciones andaluzas suele sufrir electoralmente".El sociólogo Aja cree que hay cosas que los socialistas han hecho bien, pero las han hecho "tarde". "Las campañas duran seis meses. Y si estás en la oposición con más razón. En el Gobierno ya estás en campaña. El PSOE está haciendo cosas de microcampaña, llamadas, buzoneos, repartos... ese tipo de cosas, pero el PSOE ha llegado tarde a muchas cosas. Ese tipo de campaña micro, habría que hacerlo antes. En ciertas secciones, eso suele funcionar más antes", afirma. La convocatoria electoral cogió a Montero en la vicepresidencia del Gobierno.Montabes hace un análisis similar: "Todo son dudas. Las encuestas exponen un panorama difícil para el PSOE en autonómicas. Quizás se haya trabajado algo tarde", analiza. El catedrático expone que los datos muestran que el PSOE necesita conectar con las generaciones jóvenes. Entre mujeres y a partir de los 55 años, las expectativas electorales mejoran para los socialistas. Publicidad"Era muy importante para el PSOE también recorrerse las agrupaciones, unir al partido, hacer unas listas con gran pulcritud, para que todos los sectores estén contentos. Para el PSOE —añade Aja— era muy importante también que resolviera los problemas internos. Incorporar a Susana Díaz [y a Manuel Chaves] a la campaña, debería ser un acierto. Hacerlo los últimos días es una señal de debilidad, pero para ellos es algo positivo. No es ni mucho menos un error. Pero sí hay una pregunta: ¿Por qué no lo han hecho antes?"Al respecto de este asunto, en el PSOE consideran: "Entendemos que hemos conseguido una enorme movilización del partido. Ha habido una presencia enorme: ministros, el expresidente Zapatero, el presidente Sánchez, con una gran cantidad de actos públicos. El segundo de los retos era activar a nuestras agrupaciones y los actos se nos han desbordado. También los datos en redes son positivos en términos de que se hable de los servicios públicos". En el cierre de campaña, este viernes, estuvo el presidente Pedro Sánchez y también los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, además de la exdiputada Carmen Romero: "Será un honor recibirte en Moncloa [como presidenta]", le dijo a Montero."En campañas tan presidencializadas, el reto no es tanto convencer nuevos votantes como garantizar la movilización de los propios. Ahí el PSOE necesita dramatizar más la elección y activar el voto útil progresista. Especialmente porque existe una enorme bolsa potencial de movilización: en las autonómicas de 2022 el PSOE obtuvo 887.000 votos y apenas un año después, en las generales, Pedro Sánchez alcanzó 1,46 millones de votos en Andalucía", considera la politóloga López.PublicidadLa campaña, además de los debates, en que las izquierdas trataron de enredar a Moreno y enfrentarlo a sus contradicciones, ha tenido, en su recta final, un punto de inflexión con la muerte de dos guardias civiles en acto de servicio contra el narcotráfico, que el PP trató de gestionar en su beneficio, y también ha tenido sus cosas, como diversas denuncias muy discutibles y la aparición a última hora una campaña sucia, destinada a desincentivar el voto al PSOE, con alusiones a Susana Díaz, Isabel Ambrosio y otros dirigentes, de origen e impacto desconocido, que los socialistas han llevado a la Fiscalía para saber quién está detrás. Es a Vox, que irrumpió en Andalucía tras las elecciones de 2018, al que necesita —tanto como impedir el crecimiento del PSOE— sujetar Moreno, si quiere una mayoría. La ultraderecha, por su parte, expone López, "ha hecho una campaña de consolidación identitaria". "Más orientada a fidelizar su suelo electoral —los 493.932 votos obtenidos en 2022— que a una gran expansión. El discurso antiinmigración, reforzado tras los pactos autonómicos y amplificado en clave nacional, ha sido el eje central de campaña", añade.Sin embargo, considera la politóloga, "Vox llega en un contexto complicado: crisis interna por las purgas de dirigentes históricos, desgaste por su alineamiento con Trump y, sobre todo, con un adversario como Moreno Bonilla que ha optado por una estrategia completamente distinta a la de otros líderes autonómicos del PP. Frente a modelos más confrontativos, como María Guardiola, o más próximos a la lógica de la derecha mediática y cultural, como Azcón cerrando campaña junto a Vito Quiles, Moreno ha insistido en [lo que llama] la vía andaluza: moderación, perfil institucional y baja confrontación. Y eso puede neutralizar parte del voto conservador moderado que antes utilizaba a Vox como voto de protesta".Aja analiza en parecida línea: "El candidato de Vox [Manuel Gavira] da una imagen no tan violenta, por así decirlo, como otros candidatos de Vox. Tienen claro que su eje es la migración, pues continuamente relacionan cualquier problema con eso. Pero la migración no aparece entre los tres primeros problemas los que más afectan a la gente. Eso da cierta idea de que pueden desinflarse un poco".PublicidadPor Andalucía, por su parte, ha tratado de rentabilizar, por un lado, la unidad —la incorporación de Podemos fue un revulsivo, según ha venido manifestando su candidato Antonio Maíllo—, y por otro, la solidez y experiencia de su cabeza de cartel. La campaña, además, ha estado muy trabajada desde el punto de vista micro, según las fuentes consultadas, con un trabajo muy localizado, también de los candidatos provinciales. La de Cádiz, Esperanza Gómez, cunera, por ejemplo, aseguró a Público que se ha recorrido 5.300 kilómetros en quince días en la provincia. "Es interesante para ver si le funciona a Por Andalucía la campaña micro en ciertos sectores que está haciendo", analiza Aja. El sociólogo añade: "Si Por Andalucía tiene un buen resultado el mérito principal va a ser de Maíllo. Ha ejercido de catalizador. Es una campaña de mérito suyo. Hubiera sido interesante si hubieran empezado a trabajar antes como coalición. Las redes de Por Andalucia han estado paradas hasta antes de las elecciones. Cada uno ha apostado antes por su marca". El candidato lanzó su último mensaje de campaña este viernes en el Tiro de Línea, en Sevilla y pidió "votar con cabeza" para "reventar la hipocresía" del PP: "Nos está costando la vida".En Huelva y en Jaén hay dos escaños, uno en cada provincia, que bailam entre PP y Por Andalucía, según el sondeo preelectoral del Centro de Estudios Andaluces, conocido como el CIS andaluz, y que, por tanto, pueden ser decisivos. Jaén es una plaza que Podemos ha trabajado mucho en esta campaña. es donde ha concentrado sus esfuerzos. La candidata de Por Andalucía en esa provincia, Loli Montávez, jornalera, de un municipio con tradición, como Jódar, es la líder morada en la provincia. Tanto Irene Montero como Ione Belarra, como Irene de Miguel, la líder en Extremadura, han ido a Jaén a arropar a Montávez. "Se van a cansar de mí. Voy a ser la mosca cojonera de Jaén quieran o no quieran. Tenemos opciones y vamos a por todas. Hay que ir a votar el domingo. Quieren que pensemos que no tenemos nada que hacer", asegura la candidata.PublicidadLa campaña de Adelante Andalucía, hoy el partido más pequeño de la Cámara, con dos diputados y al que todas las encuestas pronostican una fuerte subida, para Aja, "puede ser una sorpresa". "Han hecho buena campaña. No ha tenido ruido y Adelante tiene voto muy concentrado en Cádiz Sevilla y Málaga". El candidato, José Ignacio García, llamó este viernes a ser "voto útil" que pueda "quitar escaños" tanto al PP como a Vox "para borrar la sonrisa al impostor de Moreno"."Señor Moreno, le pido que ponga el oído y escuche bien: 'Señorito andaluz, malparido miserable, rapaz embustero, ilustre fanfarrón, mantenido, un próspero y patético ratero (...), hijo bastardo de Andalucía, que le ha robado la salud al pobre cambiando el oro por el cobre'", recitó el líder de Adelante, según recoge Europa Press. Así empieza la comparsa DSAS3, de Jesús Bienvnido "que quería censurar. Pues ahora la va a tener que escuchar porque al pueblo andaluz no se le calla, y al Carnaval, que es del pueblo, no se le pone una mordaza en la boca"."La última semana sí puede ser decisiva porque en Andalucía todavía existe un porcentaje muy importante de electores que decide el voto al final de campaña, en torno al 30%", añade la politóloga López. "Se sabe que la mayoría absoluta va a depender de dos, tres o cuatro escaños que cierran en algunas provincias", aseguran en el PP en la línea del presidente, que ha venido afirmando que la absoluta dependía de 20.000 votos. "Probablemente Moreno exagera cuando afirma que la mayoría absoluta puede decidirse por 20.000 votos, pero el argumento tiene lógica demoscópica. El sistema electoral andaluz y el reparto provincial hacen que pequeñas variaciones en provincias puedan mover escaños decisivos por restos", analiza López.
Moreno consigue pasar la campaña sin grandes sobresaltos mientras el PSOE intenta desgastarlo con el deterioro de la sanidad
Analistas consultados por Público












