Hay quienes sueñan con viajar a paraísos tropicales, pero por precaución se quedan en la costa española, cerca de casa. Los pacientes de enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que engloba la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, se muestran reticentes a emprender viajes a países en los que la alimentación es muy diferente, la sanidad funciona de otra manera y donde se visitan zonas con dificultades para mantener refrigerada la medicación.Pero hay quien también le echa valor. La doctora experta en salud sexual y paciente Lucía Expósito, de 32 años, se animó a ir a Tailandia. “Quién iba a decirlo cuando me diagnosticaron colitis ulcerosa a los 17 años. Pero tenemos que pelear por no renunciar a una vida de calidad”, asegura esta granadina residente en Tenerife. La EII provoca incontinencias, dolor abdominal, fatiga. Les impide ponerse vacunas de virus vivos, como la de la fiebre amarilla, necesaria para ciertos destinos; tienen que viajar con informes de su enfermedad traducidos, contratar un seguro, justificar con documentación las agujas que llevan en la maleta para administrarse el tratamiento… “Cuando recibes el diagnóstico, la vida se te para. Pero tienes que ser capaz de retomar tus proyectos en algún momento”, afirma.
Quién dijo que no podía viajar a Tailandia con colitis ulcerosa
Esta enfermedad inflamatoria intestinal (EII) provoca diarrea, incontinencias, dolor abdominal y fatiga, pero un diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado ayudan a que los pacientes vivan con normalidad y no renuncien a sus placeres













