Acidez estomacal o regurgitación ácida son algunos de los síntomas frecuentes de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), que se estima que en España sufre entre el 10% y el 15% de la población. Esta afección se produce cuando el ácido estomacal regresa de forma anormal al esófago y provoca irritación que en ocasiones puede ser crónica. Por tanto, es el resultado de una falla en las barreras antirreflujo naturales del cuerpo, que normalmente trabajan juntas para mantener el ácido estomacal en su lugar. Si bien el reflujo suele ser inofensivo, el gastroesofágico persistente mal controlado puede afectar a la calidad de vida de quien lo sufre.

Los mecanismos del reflujo gastroesofágico

La digestión es tanto química como mecánica. Comienza en la boca, donde los dientes mastican los alimentos. Sigue por el esófago, un órgano hueco en forma de tubo, hasta el estómago. El esófago posee un esfínter inferior, una especie de válvula que impide que los alimentos regresen. En el caso de la ERGE, en lugar de permanecer en el estómago y pasar a los intestinos, el contenido estomacal, altamente ácido, regresa al esófago. Esta enfermedad, “aunque de carácter crónico, es benigna y cuenta con fases con distinto grado de control que evitan su evolución hacia formas complicadas”, afirma la Doctora Marina Gil Santana, especialista del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Infanta Elena.