“Los resultados no fueron una sorpresa, la sorpresa es que no se haya conseguido antes”, reflexiona Lucas Melcón, más conocido como Malacara, sobre el triunfo del 17M de Adelante Andalucía con ocho parlamentarios. Los mismos que recitan los versos de Jesús Bienvenido o los de El Cabrero, que beben de la transcripción fonética de Califato ¾ o de la pasión por el acento andaluz, y van a la Feria de Jerez el día de reflexión y luego a votar vestidas con la kufiya. Una amalgama de elementos culturales e identitarios construida poco a poco, despacio pero sin freno, y que ha tenido su gran explosión en las elecciones autonómicas con el ofrecimiento a la llamada generación Mollete de un discurso basado en la alegría y un andalucismo que reivindica la fuerza del sur sin depender de cuitas nacionales.
“Hace un uso honesto de la iconografía y de la forma de expresar y entender el mundo que tenemos, no creo que imposte nada y, al final, nacen de una juventud andaluza que siempre ha utilizado esas mismas expresiones que utilizan mis propios amigos”, detalla el creador de contenido. Una cosa que le llamó la atención en uno de los debates electorales fue la réplica de José Ignacio García al candidato de la ultraderecha, “'¡pamplinas!' o '¡deje de decir tonterías!', una cosa que diría yo mismo”. Más allá de la anécdota, los mensajes del orientador educativo no son simplistas, al contrario, vienen cargados de contenido, reivindicaciones y propuestas que traslada al electorado con naturalidad, utilizando un lenguaje que huye de los circunloquios y da en la diana de la discriminación histórica.













