Aunque parezca una afirmación temeraria, es un hecho indudable, todos conocemos a Osvaldo Laport. Nadie excepto él pudo ser el indio Catriel en “Más allá del horizonte”, el salvaje Amador de “Soy gitano”, el curtido boxeador Guevara de “Campeones”, el profe Franco Buenaventura, un abuelo llamado Bambi en “100 días para enamorarse”, o Aguirre, el guardaespaldas de “Amor en custodia” inmortalizado por un meme.

Ahora es Jackie, el reticente padre minero de “Billy Elliot”, un niño que, derribando prejuicios, descubre su vocación para el ballet, en la adaptación musical de la emblemática película homónima que puede verse en el Teatro Ópera. De galán de novelas a inesperado rostro del western contemporáneo en “Hombre muerto” o padre de todos los grandes musicales. ¿Hay algo que no pueda hacer Osvaldo Laport? Lo dudo.

Noticias: ¿Alguna vez te imaginaste que a esta altura ibas a convertirte en un referente del musical ?

Osvaldo Laport: Es mucho (sonríe). La verdad que nunca imaginé esto y es muy curioso también, porque mi relación con actuar en musicales nace en “Siddartha”, después apareció “El Principito Sinfónico”, algo espectacular, fue en el Movistar Arena y yo encarné al aviador. El año pasado llegó ese musical gigante que fue “La Sirenita”, donde interpretaba a Tritón y ahora este Jackie de “Billy Elliot”. En todas las obras que te nombré hago de padre, ¿qué decirte? Estoy conmovido. A mí lo que me emociona es tener la oportunidad de poder aprender de la infancia, de los más jóvenes, porque ves a chicos espectaculares y te seguís sorprendiendo. Imaginate todas esas aventuras en mi vida, lo que he transitado como trabajador del arte. Es un privilegio poder observar lo que hacen estos niños y niñas, siento que sigo descubriendo y evolucionando. ¿Viste a Joaquín Mondino Formichelli, el niño que hace de Billy Elliot? La presencia escénica que tiene, cómo se para frente al público, es muy fuerte. Cuando me ofrecieron ser parte de “Billy Elliot”, estaba haciendo otra obra, “Vamo' los pibes”, y en medio de una mudanza, pero no iba a perderme semejante oportunidad.