>LA NACION>Espectáculos>Personajes20 de mayo de 202611:049 minutos de lectura'Entre aviones, sets de televisión, estudios de grabación y videollamadas, Carlos Baute atraviesa uno de los momentos más intensos de su carrera. Instalado desde hace varias semanas en Buenos Aires debido a su participación como jurado en el programa Es mi sueño, el artista aprovecha su estadía en el país para dar forma a un nuevo disco que promete algunas sorpresas. En paralelo, prepara lo que será su show del 2 de octubre en el Teatro Ópera.Con más de dos décadas de carrera, el cantante venezolano sigue apostando a reinventarse sin perder la esencia que lo convirtió en uno de los referentes del pop latino. En diálogo con LA NACION, habló del vínculo especial que construyó con el público argentino, de su química con sus compañeros del ciclo de eltrece y del desafío de equilibrar la exposición mediática con su vida familiar. —Estás promocionando “¿Quién mejor que tú?”, ¿cómo nació este tema?—Este tema lo compuse el año pasado. Yo tenía parte de la letra y justo estaba en Miami y me reuní con un amigo, Andrés Castro, un gran productor que ha hecho muchísimos hits y ha trabajado con todos los grandes. Habíamos hecho un disco en 2013 que fue En el buzón de tu corazón, así que le llevé un par de temas. Cuando canté: “Quién mejor que tu/ pa’ bailar pegados”, le encantó y me dijo: “Vamos con este”. Empezamos a hacer el arreglo y fuimos buscándole la onda. Es un tema que habla de un amor muy profundo a esa persona que te complementa y que te hace sentir que no hay nadie mejor para compartir la vida. Es una canción para sonreír, bailar y vivir el amor verdadero.—¿Es verdad que el disco que estás preparando va a tener, además de canciones nuevas, los clásicos de siempre con colaboraciones?—Hay algo de eso. No te voy a arruinar la sorpresa, pero sí, hay colaboraciones con otros artistas y estoy súper contento. Va a ser un disco muy importante en mi carrera. Aparte, yo nunca he producido en la Argentina. Creo que en cualquier momento empiezo a cantar con el “yo” [risas]. —¿La decisión de grabarlo acá tiene que ver con que estás haciendo Es mi sueño? —Exacto. No podía venirme acá y después irme a grabar el disco a otro país; ya no me iban a reconocer más mis niños [risas], así que se dio todo perfecto. Además, me gusta que cada disco se renueve en sonido, en la onda. Y los chicos con los que estoy haciéndolo son extremadamente jóvenes —tienen 28/30 años— y a mí me encanta eso. Carlos Baute: "Para estar vigente siempre es bueno juntarte con gente nueva"Ricardo Pristupluk-Tenés más de dos décadas de carrera, ¿cuál es el secreto para estar siempre vigente?—Sin duda, las canciones. Somos canciones y nada más. Para estar vigente siempre es bueno juntarte con gente nueva, entonces ahí se junta el matiz de lo nuevo con la experiencia. Esa fusión es interesante. Lo mismo pasa cuando colaboramos con otros artistas. Es bonito cuando se junta un argentino con un mexicano o un colombiano y un español... Bueno, con la producción musical ocurre lo mismo.—El 2 de octubre se viene el show en el Ópera, ¿hace cuánto que no das un concierto acá?—Hace un par de años. En realidad, hace poquito estuve en algunos festivales en Córdoba y Mendoza, pero en Buenos Aires hace un par de años o más. Estamos montando todo el show por Zoom. Es una locura porque mis músicos están en España, entonces van grabando y me van mandando audios y videos. Pero bueno, confío mucho en ellos. —¿Cómo definirías al público argentino?—Son recontra pasionales y re fans. Cada vez que salgo del programa, me piden que les firme el brazo, la espalda, el hombro, porque quieren tatuarse. Yo me niego, pero ellos insisten. Así que si lo quieren, lo escribo bonito [risas]. Ayer firmé tres. Así que, sin dudas, son los más fanáticos. No por nada aquí se han grabado muchos conciertos. Aquí han grabado Madonna, Coldplay, U2, los Rolling Stones. —Hablemos de tu rol como jurado en la tele, un rol que ya transitaste en otros realities… ¿Cómo estás viviendo esta experiencia?-Me encanta. Me la estoy pasando bomba. No sabes la amistad que hemos hecho entre nosotros, entre el jurado. Yo no conocía a Abel (Pintos), sí lo había visto en algún festival, pero es diferente el trabajar y compartir todos los días. A Joaquín (Levington) tampoco y es divino. Con quien sí había trabajado bastante en una novela (Los únicos) donde hice un cameo fue con Jimena Barón, a ella sí la conocía porque fue un mes y medio de grabar todos los días. —¿Qué tiene que tener un participante para que le des luz verde?—Es rarísimo porque hay gente que llega, se instala, no mueve los brazos, no mueve la cara, pero abre la boca y dices: “Dios mío, cómo puede cantar de esta manera”. Hay gente que te hace sentir muchas emociones solo con la voz. Pero también hay gente que tiene performance y que con su movimiento y su escena transmite de una forma brutal; eso a mí también me gusta mucho. Cuando un participante llega, simplemente me tiene que transmitir cosas. No es mentira lo de “El pelometro” (risas). A mí me tiene que poner los pelos de punta, sino es como que pasó y no sucedió nada. Yo creo que la música te tiene que emocionar, te tienen que pasar cosas. —En estos días se generó una fuerte polémica sobre los reemplazos, sobre si hay favoritos, ¿cómo tomás todo eso?—Me da risa. Ahora, por ejemplo, yo tengo un gran problema porque tengo compromisos en España y el programa se ha alargado. Estamos todos felices porque va muy bien, pero nosotros no contábamos con que durara tanto tiempo. Tengo trabajo afuera que ya lo tenía cerrado, entonces va a ser difícil que pueda estar en los días finales. Si logro cumplir con el timing, la viajadera va a ser una locura. Tipo venir un lunes e irme un miércoles... cosas así. La logística de llegar a tiempo para hacer todo es difícil. Obvio que a mí me encantaría; ojalá que pueda estar, pero puede suceder que no llegue.—Hace un rato confirmabas que se vienen colaboraciones con otros artistas, ¿invitaste a alguno de tus compañeros para ser parte de tu disco o de tu show?—Claro que sí, por supuesto [risas]. Hay uno de ellos que va a estar. A mí me invitó Abel a uno de sus shows —estuvo ahorita en España— y lamentablemente no pude ir porque era la comunión de mi hijo. Con todo lo que he pasado, de estar tanto tiempo afuera, no podía no estar. Es más, tenía esos días por contrato porque ya había advertido que no me lo pensaba perder. —Hay cosas que no se resignan, ¿no? ¿Cómo manejas el tema de la distancia? —Es difícil. Eso es lo más difícil de mi carrera porque me pierdo cosas. Por ejemplo, ayer los niños tuvieron una carrera solidaria en el colegio y compitieron los tres y me la he perdido; la vi por video. Pero no me voy a perder la comunión. Son momentos que no se vuelven a vivir, entonces ahí no hay dinero que valga. Ellos no lo van a olvidar y yo tampoco. Ahora también mi esposa está compitiendo. Ella hace doma clásica y me he perdido tres competiciones, pero bueno, ella es más grande y lo entiende [risas]. Pero con los niños no puede pasar eso. —¿Vinieron a acompañarte en algún momento?—Es imposible porque están en clase. No pueden perder clases y es una locura venir el viernes para irse el lunes, así que no. —¿Cómo va la estadía en Buenos Aires? ¿Qué es lo que más disfrutás de este país?—Yo amo a la gente de este país. Tuve la gran suerte —porque he venido muchas veces desde el año 2001, que fue mi primera vez— de turistear y recorrer. Hubo una época en que hice alrededor de 40 conciertos y festivales por todo el país y ahí conocí pueblos mágicos. He estado en Calafate, en el Norte, en Cataratas; creo que conozco más que muchos argentinos [risas]. He tenido esa dicha. Como país, me parece una locura tan grande, lo tienen todo. Y luego, su gente maravillosa. Esas son las dos cosas que me llevo. -Siempre fuiste un gran referente en la lucha del pueblo venezolano. De hecho, hace poquito participaste de un evento en Madrid donde estuvo María Corina Machado... ¿Alguna vez sentiste que exponerte políticamente te perjudicó? —Yo ya me perjudiqué, ya hablé. El que me conoce sabe mi posición, que está muy clara. Siempre digo que la política es súper malagradecida. El ser político o el meterte con la política es malagradecido porque siempre tienes a la mitad en contra; seas de derecha, de izquierda o de centro derecha. Es como los equipos de fútbol, pero mi visión y mi posición sigue siendo la misma. El día que fui a apoyar a Corina Machado a Madrid fue porque quiero el cambio y la democracia en Venezuela. Yo estaba aquí y solamente fui para eso; al día siguiente tenía que estar en Los Ángeles, así que fue una locura, pero lo hice por el país, por la creencia que yo tengo y por lo que todos los venezolanos queremos: que exista un cambio. Queremos democracia y queremos elecciones; eso es lo que queremos. EntrevistasCarlos BauteVenezuela
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