El cantautor inicia gira mundial y reflexiona sobre la industria musical, su carrera como actor y su nueva vida tras dejar los escenarios para cuidar de un familiar enfermo. “En ese momento, haces una mochila corriendo y te vas. En el hospital, no era Pablo Alborán, ni siquiera pensé si la prensa me iba a ver”, recuerda
Cerca del kilómetro cero de Madrid, Pablo Alborán (Málaga, 36 años) se baja de la furgoneta negra, con el móvil todavía en la oreja, y se quita las gafas de sol. “Hacía años que no venía por aquí”, dice al cruzar la puerta del Ateneo. El artista inicia
elf" rel="" title="https://pabloalboran.es/pages/gira-pablo-alboran" data-link-track-dtm="">gira mundial [que empieza este 28 de febrero en Chile] y disfruta feliz de esta etapa. La vida le ha dado una segunda oportunidad tras la reciente enfermedad de un familiar, que le obligó a abandonar por un tiempo los escenarios. Así que ve el mundo con ojos nuevos. Se saca el móvil del bolsillo y fotografía todo a su alrededor para compartirlo con sus casi ocho millones de seguidores en Instagram: el retrato de Lorca, la lámpara o la barra de La cacharrería. La sala en la que Valle Inclán, Unamuno o Azaña tenían tertulias acaloradas y en la que se produce esta conversación en torno a un café.






