Agustín “Soy Rada” Aristarán vuelve a meterse en el universo de Roald Dahl, esta vez como Willy Wonka en Charlie y la fábrica de chocolate, que se estrena el próximo 4 de junio en el Teatro Gran Rex y promete ser el suceso de las vacaciones de invierno. El elenco se completa con María del Cerro, Sebastián Almada y un grupo de talentosos niños.
Entre la ternura, la oscuridad y el delirio, habla sobre el personaje icónico, la fantasía, los sueños y esa obsesión muy personal con el orden y la limpieza.
—Venís de hacer muchos personajes muy queridos para vacaciones de invierno. ¿Qué te trae de nuevo Willy Wonka?
—El desafío de hacer un personaje al que siento súper cercano y, al mismo tiempo, no. Porque es muy complejo en su construcción interna. Tiene mucha ternura, mucha niñez, pero también mucha adultez y oscuridad. Y algo hermoso: el deseo genuino de que ganen los buenos. Wonka genera todo para que eso suceda. La historia además me conmueve mucho. Varias generaciones crecimos con Charlie, ya sea desde los cuentos o desde las películas. Y esta es la segunda vez que hago una obra basada en un libro de Roald Dahl, así que me pasan muchas cosas con este universo.
—La historia tiene fantasía, pero también una crítica social muy fuerte. ¿Qué te gustaría que se lleve la gente después de verla?











