Este documental acerca a una nueva generación a un genio de la interpretación que pasó del estigma del landismo al triunfo en el festival de Cannes
El punto de partida del guion de Landa es Alfredo el Grande. Vida de un cómico, libro de memorias del actor español publicado en 2008 y escrito por Marcos Ordóñez, crítico de teatro de este periódico y gran observador de los resortes del arte de la interpretación. La editorial Silex ha rescatado estas memorias imprescindibles, descatalogadas desde hace tiempo, con motivo del estreno del documental, que firman
rel="" title="https://elpais.com/noticias/gracia-querejeta/" data-link-track-dtm="">Gracia Querejeta y Miguel Olid y que celebra los cincuenta años del rodaje de El puente, la película de Juan Antonio Bardem que cambió el destino de un genio de la actuación.
Durante años, Alfredo Landa cargó con el estigma del llamado landismo —subgénero cómico del cine español que trasladó a la pantalla, de forma tan tosca como popular, las derivas del desarrollismo franquista—, hasta que Bardem advirtió que detrás del bufón que fijó el arquetipo del español de la boina que corría tras la rubia sueca había algo más. El puente es una road movie sobre un mecánico que se escapa de un sofocante Madrid en su moto Montesa para pasar un puente en Torremolinos. En ese camino al sur, el rostro del landismo deja su expresión cómica y muta en otra cosa al tomar conciencia crítica del país y sus realidades.







