Tras protagonizar la exitosa película de Oliver Laxe, candidata española al Oscar, el actor retoma su celebrado monólogo ‘Non solum’
Su vida se ha convertido en un torbellino. El actor Sergi López (Vilanova y la Geltrú, 59 años) acepta, como puede, ser una estrella mediática. No es que se haya hecho popular ahora, después de haber participado en más de 100 películas por media Europa (Solo mía, Pa negre,
" rel="" data-link-track-dtm="">El laberinto del fauno, Una relación privada, Mapa de los sonidos de Tokio…), pero nunca ha hecho nada por prodigarse como hombre mediático. Protagonizar Sirât, filme de Oliver Laxe que ha recibido el premio del Jurado en el festival de Cannes y ha sido seleccionado como representante española para los premios Oscar, le ha situado en algo muy parecido al estrellato, y ese no es su territorio. Choca frontalmente con la forma de vida tranquila y pueblerina que le gusta llevar. “Y no me quejo, porque a fin de cuentas mi vida es la de un saltimbanqui y nosotros sabemos que hoy te puede ir bien, pero se puede acabar mañana”, asegura.
Lo de saltimbanqui no es una metáfora: “Es lo que empecé siendo y lo que continúo sintiendo. La itinerancia forma parte de los actores; empecé haciendo bolos teatrales por pequeñas poblaciones con una furgoneta de segunda mano, creando nuestros propios textos y espectáculos, y me encanta la idea de recuperar eso”. Lo cierto es que está más itinerante que nunca. Pero a lo bruto, de otra forma, tras los últimos acontecimientos: “No me puedo dejar engullir por una dinámica que no he decidido yo”.






