¿Cómo puede destruir empleo un país al que supuestamente le faltan trabajadores? Esta pregunta resume a la perfección la situación que atraviesa el mercado laboral de la primera economía europea: Alemania. Los titulares llevan tiempo abundando en la escasez de mano de obra, especialmente cualificada, causada especialmente por el invierno demográfico al que se encamina el país, fenómeno que golpea al grueso de economías desarrolladas. Sin embargo, como las monedas o los discos que ya no se compran, todo tiene una cara B y en el mercado de trabajo teutón esta es un empleo que se empieza a deshilachar. Aunque tiene bastante de simbólico, la cifra de tres millones parados, que ha vuelto a aparecer recurrentemente en las cifras oficiales es un 'fantasma' indeseado en el país y un recordatorio de que, inevitablemente, algo ha cambiado para mal: la 'década dorada' del empleo alemán empieza a quedar muy lejos.Un intento de explicación fácil: la citada escasez de mano de obra en Alemania es estructural y demográfica (faltan ingenieros, médicos, informáticos y técnicos cualificados porque la población envejece) mientras el empleo sufre en los sectores industriales tradicionales (como la automoción o la química) debido a la crisis energética, la burocracia y la falta de inversión. Es decir, se destruyen empleos donde ya no hay negocio, pero no se pueden cubrir los empleos donde sí se necesita gente.
El empleo sucumbe en Alemania pese a la escasez de mano de obra: adiós definitivo a la 'década dorada' del mercado laboral
¿Cómo puede destruir empleo un país al que supuestamente le faltan trabajadores? Esta pregunta resume a la perfección la situación que atraviesa el mercado laboral de la primera economía europea: Alemania. Los titulares llevan tiempo abundando en la escasez de mano de obra, especialmente cualificada, causada especialmente por el invierno demográfico al que se encamina el país, fenómeno que golpea al grueso de economías desarrolladas. Sin embargo, como las monedas o los discos que ya no se compran, todo tiene una cara B y en el mercado de trabajo teutón esta es un empleo que se empieza a deshilachar.










