¿Cómo puede destruir empleo un país al que supuestamente le faltan trabajadores? Esta pregunta resume a la perfección la situación que atraviesa el mercado laboral de la primera economía europea: Alemania. Los titulares llevan tiempo abundando en la escasez de mano de obra, especialmente cualificada, causada especialmente por el invierno demográfico al que se encamina el país, fenómeno que golpea al grueso de economías desarrolladas. Sin embargo, como las monedas o los discos que ya no se compran, todo tiene una cara B y en el mercado de trabajo teutón esta es un empleo que se empieza a deshilachar.