El último estudio llevado a cabo desde Begiraleak, el proyecto promovido por la Diputación Foral de Bizkaia y la Universidad de Deusto para mejorar la calidad de vida de las personas mayores y sus cuidadores, sitúa en primer plano una realidad que empieza a condicionar de forma decisiva el modelo económico vasco: el crecimiento ya no se explica únicamente por la industria, la innovación o la internacionalización, sino cada vez más por la propia evolución demográfica y sus consecuencias sanitarias.Euskadi es hoy uno de los territorios más envejecidos de Europa. En 2025 alcanzó el mayor índice de envejecimiento de su historia, lo que se tradujo en 184 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, que lo situaba por encima de la media nacional.
Pero este hecho no es sólo una cuestión exclusivamente social, sino que está transformando de forma profunda la estructura económica. El aumento de la población de personas mayores implica un cambio directo en los patrones de consumo y en la asignación de recursos: más gasto en salud, mayor demanda de cuidados y una creciente necesidad de servicios asistenciales de larga duración.










