La transformación iniciada en el País Vasco tras la crisis industrial de los años ochenta permitió construir una economía basada en la industria avanzada, la exportación, la tecnología, la formación y la colaboración público-privada. Aquella apuesta convirtió a Euskadi en una de las regiones con mayor renta, menor desempleo y mayor cohesión social del continente.A día de hoy, los resultados de ese esfuerzo siguen siendo visibles. Así lo demuestra el último informe de la Fundación BBVA y el IVIE sobre el stock de capital en España y sus comunidades autónomas, que califica a la comunidad autónoma vasca entre las más eficientes del país, al situarse en segunda posición en renta per cápita, liderar la productividad laboral española y presentar la menor tasa de paro. Además, posee la mejor productividad del capital de España, ya que ninguna otra comunidad genera tanta riqueza con tan poco capital relativo acumulado.

La estructura económica vasca continúa diferenciándose de la media nacional. El peso de la industria sigue siendo muy superior al del conjunto de España. La presencia de activos ligados a la producción, la tecnología, la maquinaria y la innovación mantiene una relevancia que pocas regiones europeas conservan. De esta forma, el País Vasco sigue pareciéndose más a algunas regiones industriales de Alemania, los Países Bajos o el norte de Italia, que a buena parte del modelo económico español.