Los últimos datos del Observatorio Regional de BBVA Research muestran que Euskadi seguirá creciendo y mantendrá algunas de las fortalezas que históricamente la han convertido en una de las regiones más avanzadas de Europa. Sin embargo, ese crecimiento vuelve a situarse por debajo de la media española, redundando en una tendencia que empieza ya a consolidarse. Así, BBVA prevé que el PIB vasco aumente un 1,9% en 2026 frente al 2,4% esperado para España. Una desventaja que resulta significativa, puesto que refleja un cambio profundo en los motores de crecimiento de la economía española.Mientras Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía o las islas continúan bajo el impulso del turismo, los servicios avanzados, la inmigración y la demanda interna, Euskadi sigue dependiendo en gran medida de la industria y de las exportaciones de bienes, que son, precisamente, los sectores más expuestos a la desaceleración europea y a la incertidumbre internacional.
La economía vasca está pagando, en cierto modo, el precio de sus fortalezas. Su potente tejido industrial, que durante décadas ha sido fuente de riqueza, empleo y competitividad, se encuentra hoy más expuesto a la evolución de las economías de Alemania, Francia o Italia. Cuando Europa crece, Euskadi suele crecer. Pero cuando Europa se ralentiza, el impacto se deja sentir rápidamente en las fábricas, en las exportaciones y también en la inversión.






