Europa envejece. Y Euskadi, más. Esa es la principal conclusión que se extrae al cruzar los datos de la publicación 'Demography of Europe 2026', de Eurostat, con las últimas proyecciones demográficas del Eustat y con una realidad que ya ha comenzado a provocar consecuencias en las principales economías occidentales.La Unión Europea vive una transformación demográfica sin precedentes. La media de edad de los europeos ha pasado de 39,6 años en 2005 a 44,9 años en 2025. Más del 22% de la población supera ya los 65 años y la fertilidad en Europa se sitúa en 1,34 hijos por mujer, muy lejos de los 2,1 necesarios para garantizar el reemplazo generacional. Y además, desde hace más de una década, el viejo continente registra más fallecimientos que nacimientos. Pero es que en Euskadi la curva del envejecimiento es aún más pronunciada. La media de edad supera ya los 46 años y prácticamente uno de cada cuatro residentes tiene más de 65 años.

No obstante, las proyecciones del Eustat indican que la población podría crecer ligeramente hasta mediados de siglo, pero no porque nazcan más niños, sino porque será el saldo migratorio positivo el que compensará este descenso. Pero más allá de las expectativas relativas al volumen de población, sería necesario analizar la estructura demográfica del futuro. Porque aunque pueda mantener, e incluso aumentar ligeramente, el número total de habitantes, puede ocurrir que pierda profesionales que no puedan ser reemplazados.