Varios jóvenes tomando un café

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Jana Buhigas Torrents

El café de cada mañana, el bocadillo del mediodía o los antojos que se compran en el supermercado cuando solamente se iba a por el pan son los llamados gastos hormiga que, aunque aparentan ser inofensivos, reducen significativamente el bienestar financiero. Llegan a suponer el 10% o más de los ingresos anuales, según los expertos.

La gran mayoría no se da cuenta de estos gastos, y precisamente esto es lo que los hace tan perniciosos, comenta Pedro Javaloyes, portavoz de la Agencia Negociadora de Productos Bancarios. “El gasto hormiga no duele porque no se ve: cada transacción por separado parece irrelevante, y es solo cuando se suma al final de mes cuando aparece la cifra que desequilibra el presupuesto”, advierte.