Cada septiembre, la vuelta al cole supone un esfuerzo económico para miles de familias. Pero además de un reto, también puede ser una oportunidad educativa. La economía doméstica no debería ser un tema tabú: involucrar a los hijos en pequeñas decisiones —comparar precios, decidir qué reutilizar, planificar las compras o entender qué es un presupuesto— les ayuda a desarrollar hábitos y valores que les acompañarán toda la vida. Hablar de dinero en casa no es hablar de materialismo, sino de libertad y responsabilidad. La vuelta al cole es un momento idóneo para que las familias lo incorporen como parte de la educación de sus hijos, porque la verdadera enseñanza no está solo en los libros, sino también en cómo aprendemos a gestionar los recursos que tenemos. a pie.

Lourdes Oller Gómez. Almería

Atrás quedaron los veranos en los que las vacaciones en destinos lejanos eran accesibles para la clase media. Con la actual brecha entre salarios estancados y altos costes de vida, esas vacaciones de antaño se han convertido en un lujo inalcanzable para muchas familias. Ante esta realidad, cada vez más personas optan por el turismo de proximidad. Es lo que hemos hecho en mi familia, explorando opciones locales como parques acuáticos, refugios de animales, exposiciones y gincanas urbanas. Este tipo de turismo ofrece una oportunidad para redescubrir la riqueza de nuestro entorno sin un presupuesto elevado. Mientras la coyuntura económica no cambie, el turismo local será la única opción viable para muchos. Esta tendencia es un reflejo de las prioridades económicas que definen la realidad de la ciudadanía de a pie.