María Muñoz Rivera |

Madrid (EFE).- El inminente estreno esta semana de la secuela de ‘El diablo viste de Prada’ nos devuelve un fenómeno tan reconocible como persistente: la elegancia de las antagonistas en la pantalla y cómo llegan a eclipsar a las protagonistas, fascinando al espectador.

¿Por qué las ‘malas’ son más elegantes?. Las antagonistas han construido algunos de los imaginarios estéticos más reconocibles en una relación entre poder, elegancia y, a veces, belleza. Desde Cruella de Vil hasta Maléfica, la exageración o la estilización han servido para elevar a estos personajes por encima de lo cotidiano.

El poder se viste, se maquilla y se construye visualmente, y las antagonistas lo encarnan con precisión. «Las asociamos a rasgos más duros: tendemos a exagerarlas, elevarlas, y casi a divinizarlas», dice a EFE Ana López-Puigcerver, Goya 2026 por Mejor Maquillaje y Peluquería (‘El Cautivo’), y nominada al Oscar en 2024 (‘La Sociedad de la Nieve’).

«Hay una especie de principio no escrito sobre la elegancia que dice que una de las justificaciones para que una mujer sea elegante es que sea un poco fea, en el sentido de que tiene todo el motivo del mundo para compensar esa aparente fealdad con un exceso de elegancia», explica el sociólogo, periodista y crítico de moda Pedro Mansilla.