Esmóquines, levitas, transparencias, increíbles broches… la total libertad indumentaria en las ceremonias de premios de esta temporada despliega un sinfín de mensajes e intereses creados
Se acaba otra temporada de premios y con ella la omnipresencia de alfombras rojas y de atuendos que se hacen virales por motivos deseables o por lo contrario. Y lo hace con la que quizá sea la ceremonia de entrega de premios más célebre de todas, los Oscar, en los que la alfombra roja no sólo sirve para que un público ávido de conversación superflua en un mundo cada vez más complicado saque punta a los invitados, sino también para tomar la temperatura de las tendencias en ropa formal y el estado de la cultura indumentaria entre los famosos.
¿Qué nos revelan, pues, de la moda masculina los elementos que vimos el pasado domingo, desde esmóquines más o menos clásicos hasta levitas, o camisas a rayas con corbata y botas blancas? La respuesta se podría resumir en una palabra: caos. “¿Pero qué les pasa a los hombres?“, se preguntaba la noche después de la ceremonia en una historia publicada en Instagram Jo Ellison, redactora jefe de How To Spend It, el suplemento semanal de estilo de vida del periódico británico Financial Times. “Les pasa que ya no están seguros de si seguir o no los códigos de la etiqueta tradicional”, explica Julien Lambéa, periodista especializado en moda masculina y autor del substack On Cities and Clothes.







