Dos grandes potencias del interior de España celebran hoy su día. ¿Por qué no aprovechar el festejo para cocinar algunas de sus joyas gastronómicas?

En nuestra incansable defensa de la cocina regional española, y después de haber puesto en valor las maravillas de Andalucía, de Cataluña o de la Comunidad Valenciana, hoy le toca el turno a Aragón y Castilla y León. No es que queramos fusionar ambas comunidades cual reinas católicas, es solo que las dos celebran su día hoy, 23 de abril, lo que nos parece una excusa perfecta para celebrar su gastronomía.

No, no están TODOS los platos típicos aragoneses y castellano-leoneses. Es posible que falten algunos importantes, que no esté tu favorito o que nos hayamos olvidado del que mejor hacía tu abuela. No te enfades, solo queremos recuperar unas cuantas recetas de los archivos de El Comidista, y animarte a prepararlas en casa. Si quieres reivindicar otras preparaciones típicas, hazlo en los comentarios: seremos todo oídos y tomaremos nota.

El hornazo de Salamanca es una suerte de empanada con un relleno de charcutería, carne adobada y huevo duro envuelto en una masa de pan enriquecida. Nos inspiramos en la receta de la pastelera Rocío Arroyo, y sustituimos la grasa tradicional en la masa, que es manteca de cerdo, por aceite de oliva. La masa del pastelón, laminada no muy gruesa para que no resulte pesada, queda fantástica. Hay quien pone el lomo de cerdo adobado ya cocinado y quien lo pone en crudo; nosotros preferimos esto último porque el resultado es más jugoso.