Un horno del siglo XIV custodia la apuesta de Pedro Salas y Bea Villalba por abrir la cocina de casa y convertirla en patrimonio público con platos como la ‘torrà’ en mesa, el ‘arròs al forn’ y los guisos de monte

En Arre (Antonio Maura, 31, Castellón) el territorio no sólo se intuye, se respeta y se recuerda. Se ve, se saborea, se huele, se disfruta y se palpa. Y todo bajo el cobijo de un horno del siglo XIV, patrimonio cultural protegido, alma escénica del restaurante, lugar de peregrinaje de historiadores y testigo de excepción de la apuesta por

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omia/donde-comen-los-cocineros/2024-04-22/donde-comer-en-castellon-segun-el-cocinero-miguel-barrera-cal-paradis.html" data-link-track-dtm="">la gastronomía costumbrista de la provincia de Castellón. Esa sobre la que gira, desde que abriera sus puertas un 10 de marzo de 2022, el proyecto del chef valenciano Pedro Salas —con parte de su trayectoria en El Celler de Can Roca, Riff o Aqua— y de la “castellonera de pro” y jefa de sala Bea Villalba.

Sus singulares torràs de carne y embutidos —que los comensales hacen in situ, con carbón de encina y parrillas integradas en las mesas, dotadas de extractores telescópicos—; sus variedades de arròs al forn (arroz al horno); sus platos de cabra y algarroba, de conejo o los guisos de caracoles atan, sin fisuras, a Arre con ese territorio al que sus creadores se aferran con “lealtad” y producto. Un producto al que escuchan antes de cocinarlo.