Aunque aún no figure entre las grandes cocinas de España, su estilo, prácticamente inalterado, ha sabido encontrar su lugar. Hoy, la cocina hurdana evoluciona, incorporando productos que se cultivan actualmente en la zona

En el restaurante de la Hospedería Real (Carretera Factoría, Las Mestas) es un día de semana tranquilo. Es temporada baja y apenas hay turistas. Anastasio Marcos, El Tío Picho para los vecinos, es uno de los grandes productores de miel de la zona y todo un personaje local. Ataviado con un jersey de lana de pi...

co y su mítico sombrero de ala, comenta con otros dos oriundos un atropello en Sevilla; sin saber cómo, la conversación deriva hacia la eutanasia y, a partir de ahí, enlazan un sinfín de temas rocambolescos.

En contraste con esta escena, Conchi Gómez —cocinera, conocida como Conchi la de La Remallá— prepara con delicadeza una ensalada hurdana. “Tiene que estar para foto”, comenta risueña mientras pela con destreza un limón, luego una naranja; añade un poco de ajo —no mucho—, un huevo frito y cuatro trozos de chorizo. Algo tan sencillo, que de primeras podría parecer chocante, es sin duda una de las elaboraciones más conocidas de la cocina hurdana.

Como ocurre con tantas recetas populares, cada casa tiene su versión. En Pinofranqueado algunos le ponen huevo cocido en vez de frito; a tan solo dos kilómetros se omite el ajo, y en el restaurante El Puente (Paseo de Extremadura, 40, Pinofranqueado, Cáceres) le espolvorean azúcar por encima para matizar la acidez (9,89 euros). También con su origen hay controversia, unos aseguran que la ensalada se preparaba como comida de montaña para los pastores; otros, que era un desayuno típico el día de la matanza.