El cocinero de Castellón sube de nivel con la apertura de un gastronómico donde luce su cocina mediterránea de raíz valenciana
Miquel Pardo aterrizó hace nueve años en Barcelona, decidido a abrir su primer restaurante. Quería ofrecer sus paellas porque no encontraba buenos arroces en la ciudad, una opinión cargada de razones. Pero más allá de este plato imprescindible de su tierra, el municipio de Onda en Castellón, también tenía ganas de divertirse y seguir aprendiendo, como lo había hecho junto a Ricard Camarena o Albert Adrià. Con esta ilusión nació Cruix en un local pequeño de la calle Entença, 57. Rápidamente, se convirtió en un éxito y fue subiendo de nivel tanto en la cocina como en el comedor.
Ocho años después de la primera aventura, el cocinero valenciano pica más alto con una propuesta que entra directamente al grupo de gastronómicos, en la calle Mallorca, 303. Con solo cuatro semanas de rodaje, Melós ya puede considerarse un restaurante de categoría, como dicen los valencianos.
Tras el batacazo reciente de un proyecto de arrocería que no salió bien, Miquel Pardo no se desmotivó, sino que se envalentonó para sacar adelante otra idea que también le rondaba desde hacía tiempo. “Quería ofrecer una cocina muy pensada, y estudiada desde el sentimiento”, relata en su nuevo restaurante, una elegante y acogedora planta baja en el barrio de la Dreta de l’Eixample, rodeada de fincas regias como la que ocupa.






