El restaurante mallorquín comienza temporada después de un año marcado por reconocimientos y visitas de los inspectores de Michelin
El cocinero Álvaro Salazar (Linares, Jaén, 40 años) afronta la nueva temporada del restaurante Voro —abierto en 2019 en el Cap Vermell Grand Hotel (Canyamel, Mallorca)— con las expectativas en lo más alto: acaba de conseguir su tercer sol Repsol y el año pasado estuvo en todas las quinielas como favorito a conseguir la tercera estrella Michelin. Todo está preparado para recibir a los primeros comensales, que llegan hasta este idílico lugar, al norte de la isla: en los fogones trab...
ajan nueve cocineros y en la sala otros tantos profesionales. El espacio tiene techos altos, buenas maderas, mesas amplias y espaciadas —con capacidad para 24‑26 personas, aunque al principio ofrecían servicio para 32 clientes, en una sala dirigida por Rodolfo Antonelli—, una bodega acristalada en una de las paredes, que acoge unas 370 referencias de vinos nacionales, sobre todo mallorquines y andaluces, e internacionales, comandada por el sumiller mallorquín Carles Roselló, unos vistosos mármoles retroiluminados y dos cocinas, una interior y otra a la vista. Cuando se instaló en este lugar, tras su paso por el restaurante Argos, en Pollença, adonde recaló en 2017 y con 32 años obtuvo su primera estrella Michelin, no dudó en elegir el edificio que ocuparía: una antigua tienda de aceite y dulces. En ambos restaurantes ha tenido a su lado a su mano derecha, la cordobesa María Cano.






